El alcohol provoca el deseo pero frustra la ejecución.
Frases célebres sobre: dese. [Página 108]
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Desesperar de la victoria ayuda a menudo a vencer.
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De noche es cuando ve mejor el deseo.
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La autoestima no es tan vil pecado como la desestimación de uno mismo
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Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada.
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No hay nada tan común como el deseo de ser elogiado.
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No tientes a un hombre desesperado.
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La autoestima no es tan vil como la desestimación de uno mismo.
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No era conveniente llevar a los hombres a posiciones desesperadas, porque en aquellos momentos todos podían sacar repentinamente dientes y garras.
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Cualquiera que desee expresar significado con símbolos y palabras, con música, pintura, debe encontrar cierto placer en las tareas imposibles, poseer la voluntad de tolerar una gran frustración, un toque de quijote.
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Ella es toda la paz, reservada, todos los deseos apasionados, el trueno elocuente de los soles nuevos, alegres, gritando en voz alta su alegría.
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En ese momento, al verle sonreír, caí en la cuenta de que deseaba gustarle. Del resto, de su mano sobre mi cara, de sus dedos recorriéndome el brazo...Aún no estaba segura en absoluto. Pero deseaba agradarle y que él pensara bien de mi.
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Es sólo que conozco los pensamientos de otras personas, y sé que el amor y el deseo no siempre recorren el mismo camino. Para mí, sí. Al menos ahora que ambos existen para mí musité. Eso está bien. Al menos tenemos una cosa en común -dijo complacido.
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A veces miraba a los soldados heridos con envidia. Le parecía que las personas con cuerpos lacerados debían ser peculiarmente felices. Deseaba que él también hubiera podido ostentar una herida, un rojo emblema del valor.
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El conocimiento es el paradigma teórico, el qué hacer y el por qué, la capacidad es el cómo hacer. Y el deseo es la motivación, el querer hacer. Para convertir algo en un hábito de nuestra vida, necesitamos esos tres elementos.
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El hábito de responder al deseo interno de marcar la diferencia, de importar, de ampliar nuestra influencia para llegar a las personas y alisas que más valoramos empieza con una disposición o actitud, una elección, la elección de utilizar la voz de la inf
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Cerró los ojos, ensimismado en su agónica confesión. Yo le escuchaba con más deseo de lo racional. El sentido común me decía que debería estar aterrada. En lugar de eso, me sentía aliviada al comprenderlo todo por fin.
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La felicidad, por lo menos en parte, puede definirse como el fruto del deseo y la aptitud para sacrificar lo que queremos ahora por lo que queremos finalmente.
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Si tú lo deseas, puedes volar, sólo tienes que confiar mucho en ti
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Y no busques alejar de mí al hermano - ¿Aún en el sueño percibí tu mirada? -, a quien encadenas ferviente a una absurda tarea, revistiéndole con tus deseos de ropajes de esclavo.