Si eliges mujer muy hermosa no la disfrutarás solo; si la eliges muy fea, te fastidiará muy pronto. Te conviene pues, elegirla ni muy fea ni muy hermosa.
Frases célebres sobre: diar. [Página 16]
Hay un total de 512 freses célebres sobre "diar" este sitio web. [Página 16]
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Odiar a alguien es otorgarle demasiada importancia.
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El que quiere estudiar amor se queda siempre en alumno.
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Odiar es un despilfarro de corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro.
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Calculemos el valor de nuestra posición por el gran número de desgraciados que la envidiarían, si nos conocieran. Este cálculo nos evita muchas lamentaciones inútiles
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No pierdas tan bellas ocasiones de callar, como a diario te ofrecerá la vida.
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Odiar es un despilfarro del corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro.
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Mi cuerpo es, de cierto modo, un diario. Como sucedía con los marineros donde cada tatuaje significaba algo, un período especial de tu vida que dejas marcado en tu piel, ya sea con un cuchillo o con un tatuador profesional
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Tenemos bastante religión como para odiarnos, pero no suficiente como para amarnos.
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Tenemos la suficiente religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.
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Haz justicia con alguien y acabarás por amarlo. Pero si eres injusto con él, acabarás por odiarlo.
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Tenemos bastante religión para odiarnos unos a otros, pero no la bastante para amarnos.
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El hombre del conocimiento debe no solamente saber amar a sus enemigos, sino también saber odiar a sus amigos.
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Es preferible morir a odiar y temer: es preferible morir dos veces a hacerse odiar y temer.
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Siempre he sabido que en el fondo del corazón de todos los seres humanos hay misericordia y generosidad. Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su procedencia o su religión. El odio se aprende, y si es posible aprender a odiar, es posi
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El hombre del conocimiento no solo tiene que saber amar a sus enemigos, tiene también que saber odiar a sus amigos.
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Es gran prudencia, cuando el daño puede remediarse, que se remedie, y cuando no, que se disimule.
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Trabajo diariamente como si me fuera a quedar toda la vida, y no ignoro que puedo dejar de pertenecer mañana. Tampoco quiero alardear de fortaleza, pero es muy difícil que deje de luchar. Es mucho más probable que decidan por mí, que yo decida. Frente a l
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Yo tampoco quiero pensar en nada, y voy a estudiar. Con eso me salvo. - ¿Te salvas de qué?. ¿De arrepentirte de lo que pasó? -No, yo no me arrepiento de nada. Cada vez me convenzo más de que el sexo es la inocencia misma.
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Nunca faltará qué envidiar al que sea envidioso.