Como dice el jugador de dados: amar y ganar es lo mejor, amar y perder es lo mejor luego de eso.
Frases célebres sobre: dic. [Página 246]
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La enfermera se ha convertido en una de las grandes bendiciones de la humanidad, teniendo un lugar junto al médico y el sacerdote.
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La medicina es la ciencia de la incertidumbre y el arte de la probabilidad.
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Uno de los primeros deberes del médico es educar a las masas a no tomar medicamentos.
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El deseo de tomar medicamentos es quizá la característica más importante que distingue al hombre de los animales.
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¡Trabaja! Si no lo necesitas para alimentarte, lo necesitas como medicina.
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El gran número y enorme tamaño de los árboles en los Estados Unidos, indican el extraordinario vigor de la tierra en su estado nativo. Cuando los primeros europeos empezaron a cultivar el Nuevo Mundo, se quedaron maravillados ante el poder exuberante de l
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El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al que lo da y al que lo recibe.
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¡Trabaja! Si no lo necesitas como alimento, lo precisas como medicina.
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Todos los hombres tienen una natural e irrenunciable derecho a practicar el culto a Dios según los dictados de sus propias conciencias.
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Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza.
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El don de la misericordia... Es doblemente bendecido. Bendice a quien la da y a quien la recibe.
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Es desdicha de las edades que los locos sirvan a los ciegos de lazarillos.
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La codicia arraiga hondo y crece con raíces más perversas que la lujuria, flor de verano.
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El éxito de un chiste depende de quien lo escucha, no de quien lo dice.
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El buen predicador es el que sigue sus propios preceptos.
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El hombre arruinado lee su condición en los ojos de los demás con tanta rapidez que él mismo siente su caída.
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El aspecto exterior pregona muchas veces la condición interior del hombre.
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Las maldiciones no van nunca más allá de los labios que las profieren.
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Si bien amor toma a la Razón por médico, no le admite nunca consejero