El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos compete. Vamos avanzando, parando y retrocediendo según sus órdenes. Nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas.
Frases célebres sobre: die. [Página 100]
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Si la literatura pudiera cambiar el mundo, ya lo habría hecho
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El alma humana es una caja de donde siempre puede saltar un payaso haciéndonos mofas y sacándonos la lengua, pero hay ocasiones en que ese mismo payaso se limita a mirarnos por encima del borde de la caja, y si ve que, por accidente, estamos procediendo s
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Si hay que buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no estamos entendiendo nada
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Aquí ya no cabe nadie más. Hay que expulsar a los musulmanes. ¡No queremos musulmanes, ni en Cataluña, ni en España, ni en Europa, ni en Occidente! ¡Viva España cristiana!
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Dueña de la negra toca, por un beso de tu boca diera un reino Boabdil; y yo por ello, cristiana, te diera de buena gana mil cielos, si fueran mil.
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Guardó para sí su intimidad, entendiendo que el escritor público no tiene por qué ocultarse de su propia vida.
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Nadie puede negar la analogía que la política tiene con la literatura, porque es palpable la relación que tiene el bienestar de los pueblos con su ilustración.
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Yo no doy la palabra a nadie, pues la palabra no pertenece a nadie. A la pregunta de un estudiante porque da más la palabra a la derecha que a la izquierda.
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Nuestros mejores esbozos de humanidad futura resultaron apenas artificios de pólvora que ardieron bajo la lluvia de la primera noche.
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Y pasó el hombre sigilosamente, con un poco de asco, mirando a diestra y siniestra, como una reina anciana que visita un hospital. Parecía un tanto avergonzado del espectáculo: de aquellos cajones grises, blancos o negros, que tanto asustan a los hombres,
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Nunca jamás una carta a nadie, un mensaje, un retrato, ni la más leve esperanza. Siempre, a través de los años, el mismo silencio, la misma espera sin fin. Tan sólo aquel airoso caballo negro y aquella alegre yegua blanca que, al caer la tarde, solían mir
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Nunca odies a tus enemigos, afecta tu juicio.
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Los verdaderos analfabetos son los que aprendieron a leer y no leen
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La duración de nuestras pasiones es tan independiente de nosotros, como la duración de la propia vida.
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A menudo se hace ostentación de las pasiones, aunque sean las más criminales; pero la envidia es una pasión cobarde y vergonzosa, que nadie se atreve nunca a admitir.
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Todo el mundo se queja de no tener memoria y nadie se queja de no tener criterio.
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No desearíamos muchas cosas tan ardientemente si entendiéramos bien lo que deseamos.
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Antes de desear algo ardientemente conviene comprobar la felicidad que le alcanza a quien ya lo posee.
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Nunca se desea ardientemente lo que sólo se desea por la razón.