Nadie ha caracterizado los mecanismos de mercado mejor que Friedrich von Hayek.
Frases célebres sobre: die. [Página 141]
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Todos éstos, los que vivían en estas casas, y todos los condenados dependientes de comercio, que vivían por allá, no sirven. No tienen coraje, no sueñan ni ansían nada, y el que no tiene esas cosas, no vale un ardite.
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Descubrí entonces un grupo de ranas muy ocupadas en alimentarse en un charquito entre los árboles. Me detuve para mirarlas y ellas me dieron una lección en su firme voluntad de continuar viviendo.
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Siéntate en tu puesto y nadie te hará levantar.
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Una mujer hermosa, pero pobre, encuentra más amantes que pretendientes.
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Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos sean libres, nadie puede ser perfectamente moral hasta que todos sean morales, nadie puede ser perfectamente feliz hasta que todos estén contentos.
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Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean
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No sería mejor para los hombres que sucediera lo que desean
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Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña.
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Nadie ha caído en la bancarrota por subvalorar el gusto del público americano
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La publicidad en un periódico te da más conocimiento sobre lo que está sucediendo que las noticias mismas
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No tengo objeciones contra la religión de nadie, sea cual sea, mientras esa persona no mate ni insulte a ninguna otra persona porque ésta no cree también lo mismo.
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El comunismo encuentra gran audiencia allí donde no gobierna.
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Nunca nadie va a ganar la batalla de los sexos; hay demasiada fraternidad con el enemigo.
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Nadie ganará nunca la Guerra de los Géneros porque existe demasiada fraternización con el enemigo
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En un mundo interdependiente, acreedores y deudores se arruinan mutuamente si se entregan a pruebas de fuerza.
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El noventa por ciento de los políticos dan mala reputación al diez por ciento restantes.
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Nadie es lo suficientemente pequeño o pobre para ser ignorado
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Si todo pudiera explicarse mediante la palabra, tarde o temprano acabaríamos con el mundo.
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Pero un verdadero oficial militar es, en cierto sentido, como un monje. Este no cumplirá sus votos de obediencia monástica con más abnegación que aquél sus votos de lealtad al deber militar.