... el libro del Deuteronomio es aquel Libro de la ley de Dios escrito, embellecido y explicado por Esdras, y el que entonces leyeron.
Frases célebres sobre: dio. [Página 104]
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... el odio a las otras naciones, era fomentada y alimentada mediante el culto diario,...
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..., el odio surge tambén del simple testimonio, como lo vemos en los turcos contra judíos y cristianos, en los judíos contra turcos y cristianos, en los cristianos contra judíos y turcos, etc. ¡Cuán ignorante es, en efecto, la gran masa de todos éstos ac
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En Dios muy literalmente vivimos y nos movemos y tenemos nuestra existencia.
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... en el Nuevo Testamento hay cuatro evangelistas. Ahora bien, ¿quién va a creer que Dios, quiso narrar cuatro veces la historia de Cristo y comunicársela por escrito a los hombres.
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En primer lugar, se mandó al pueblo edificar una casa que fuera como el palacio de Dios, es decir, de la suprema majestad de aquel Estado.
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... Esdras vemos que éste se esmeró no sólo en investigar la ley de Dios, sino también en embellecerla;...
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Quinto Curcio ha señalado con acierto, no hay medio más eficaz para gobernar a la masa que la superstición.
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...la Escritura suele pintar a Dios a imagen del hombre y atribuirle alma, ánimo, afectos e incluso cuerpo y aliento, a causa de la débil inteligencia del vulgo.
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... la religión no se reduce a la caridad, sino a difundir discordias entre los hombres y a propagar el odio más funesto, que disimulan con el falso nombre de celo divino y de fervor ardiente.
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...las leyes reveladas por Dios a Moisés no fueron otra cosa que el derecho particular del Estado hebreo y que, por tanto, ningún otro tenía obligación de aceptarlas, y que incluso ellos mismos sólo estaban sujetos a ellas mientras durara su Estado.
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...los antiguos, y no sólo los judíos, sino también los paganos, solían referir a Dios absolutamente todo aquello por lo que alguien superaba a los demás.
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... los decretos o mandatos de Dios y, por tanto, su providencia no son, en realidad, más que el orden de la naturaleza;...
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... los israeilitas no lograron formar, a partir de tantos milagros, una idea correcta de Dios, como la misma experiencia ha confirmado.
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...los judíos solían referir a Dios todas aquellas cosas que superaban su capacidad y cuyas causas naturales ignoraban en aquella época.
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Moisés no percibió todas estas cosas como verdades eternas, sino como preceptos e instituciones, y las prescribió como leyes. De donde resulto también que imaginaban a Dios como un rector, un legislador, un rey misericordioso, justo, etc.
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Nada extraño, pues, que, bajo pretexto de la religión, la masa sea fácilmente inducida, ora a adorar a sus reyes como dioses, ora a execrarlos y a detestarlos como peste universal del género humano.
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Negamos que Dios pudiera dejar de hacer lo que hace, y los demostraremos, además, al tratar de la predestinación, donde enseguida probaremos que todas las cosas dependen necesariamente de sus causas.
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... no es posible que una sustancia hubiera querido limitarse a si misma, y menos una sustancia que ha existido por sí misma. Por tanto, digo yo, será limitada por su causa, la cual necesariamente es Dios.
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No faltaba, además, la causa habitual, que siempre suele encender sin cesar el odio, a saber, su reciprocidad, puesto que las otras naciones no pudieron menos de corresponderles con el odio más terrible.