Las palabras son como el vidrio; oscurecen todo aquello que no ayudan a ver mejor.
Frases célebres sobre: ell. [Página 193]
Hay un total de 7544 freses célebres sobre "ell" este sitio web. [Página 193]
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La naturaleza bien ordenada, contemplada por un hombre bien ordenado; he ahí lo poéticamente bello.
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Cataluña es una nación. Hemos mantenido esta conciencia en la época más dura de la dictadura y no vamos a renunciar a ello en plena democracia, porque no hay ley que pueda reprimir los sentimientos
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Yo no he encontrado aun a un futbolista, a un deportista de alto nivel, que no le guste aquello que hace
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¿Qué puedo decir de la vida? Que resultó ser larga. Únicamente con el dolor me siento solidario, pero hasta que me tapen con greda la boca, de ella solo saldrán agradecimientos.
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Yo era simplemente ciego, surgiendo y escondiéndote tu me regalaste la vista, de esa manera se dejan huellas.
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El agua es igual al tiempo y proporciona un doble a la belleza.
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Pero es aquí dónde China y Japón tienen un problema: acumulan tantos dólares que, si quisieran vender un cantidad significativa de ellos, el dólar se devaluaría, provocando pérdidas en los que aún les quedases.
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En un hombre eminente es loca pretensión pensar escapar a la censura, y debilidad es ser deprimido por ella
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Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión.
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Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.
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El progreso no consiste en aniquilar hoy el ayer, sino, al revés, en conservar aquella esencia del ayer que tuvo la virtud de crear ese hoy mejor.
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La mente de un hombre es capaz de todo, porque todo está en ella, el pasado y el futuro
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Todas las ambiciones son lícitas, excepto aquellas que elevan las miserias de la humanidad
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El artista apela a nuestra capacidad para el deleite, para la admiración; a nuestra intuición del misterio que rodea la vida; a nuestro sentido de piedad, belleza y dolor; a la latente sensación de hermandad con todo lo creado, y a la sutil pero invencibl
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Nuestras convicciones más arriesgadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión.
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La mayor parte de los hombres tienen una capacidad intelectual muy superior al ejercicio que hacen de ella
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El enamoramiento, en su iniciación, no es más que eso: atención anómalamente detenida en otra persona. Si esta sabe aprovechar su situación privilegiada y nutre ingeniosamente aquella atención, lo demás se producirá con irremisible mecanismo.
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El vanidoso necesita de los demás, busca en ellos la confirmación de la idea que quiere tener de sí mismo.
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No te pido que me lo cuentes todo, tienes derecho a guardar tus secretos, con una única e irrenunciable excepción, aquellos de los que dependa tu vida, tu futuro, tu felicidad, ésos quiero saberlos, tengo derecho, y tú no me lo puedes negar