Nuestras convicciones más arriesgadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestro límite, nuestros confines, nuestra prisión.
Frases célebres sobre: ellas. [Página 27]
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La modestia se parece a las estrellas, que cuanto más buscan la oscuridad en el cielo, más brillan
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!Las madres! Pensadlo bien; ellas son las que cubren de ángeles la tierra.
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Suele decirse que las paredes tienen oídos, imaginemos el tamaño que tendrán las orejas de las estrellas.
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Las almas bellas son las únicas que saben todo lo que hay de grande en la bondad.
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Las pasiones contienen una injusticia y un interés propio que hace que sea peligroso seguirlas, y que convenga desconfiar de ellas, incluso cuando parecen muy razonables.
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No se debe juzgar del mérito de un hombre por sus grandes cualidades, sino por el uso que sabe hacer de ellas.
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No había huellas de pasos en el día en que por acaso lo descubrí: piedras y malezas iban cubriendo todo. El camino agonizaba, moría solito...Yo vi...¡Porque son los pasos los que hacen los caminos!
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Nunca el hombre es tan ridículo por las cualidades que tiene, como por aquellas que cree tener.
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No se debe juzgar a un hombre por sus cualidades, sino por el uso que hace de ellas.
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A menudo nos avergonzaríamos de nuestras más bellas acciones si el mundo viera los motivos que las producen.
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Con el amor verdadero pasa lo que con las apariciones de los espíritus: todos hablan de ellas, pero muy pocos las han visto
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Por lo general nos aburren aquellas gentes con las que no nos está permitido aburrirnos.
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La fortuna no parece tan ciega a aquellas personas que nunca han recibido sus favores.
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Al Perú lo llevo en las entrañas porque en él nací, crecí, me formé y viví aquellas experiencias de niñez y juventud que modelaron mi personalidad, fraguaron mi vocación, y porque allí amé, odié, sufrí y soñé
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En las revoluciones hay dos clases de personajes: los que las hacen y los que se aprovechan de ellas.
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El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite: deja siempre huellas.
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Yo he dicho No a las Drogas, pero ellas no me escuchan
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Quizás la mejor victoria sea sobre el tiempo y la atracción, pasar sin dejar huellas, pasar sin dejas sombra en las paredes...
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Sólo los fanáticos odian a las personas tanto como las doctrinas. Uno puede ser intolerante con las teorías falsas, pero tolerante con quienes las sustentan, a condición de que no medren con ellas.