La caridad comienza por nosotros mismos, y la mayoría de las veces acaba donde empieza.
Frases célebres sobre: emp. [Página 254]
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Nuestra caridad comienza en nuestra propia casa, y casi siempre termina donde comienza
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Nuestra caridad empieza por uno mismo. Y usualmente termina por donde empieza.
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Sois un hombre prudente, y aunque el ardor de mi temperamento me traicione con algunas expresiones impropias, honro vuestra virtud y deseo deberos la tranquilidad de mi vida y la conservación de mi familia.
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El tiempo saca a luz todo lo que está oculto y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor.
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No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
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¡Qué locura! Los amantes que se han suicidado sobre una cama de hotel, puros de cuerpo y alma, viven siempre. Nada nos ligaba a aquellos dos fríos y duros cuerpos, ya sin nombre, en que la vida se había roto de dolor.
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El matrimonio es un combate a ultranza, antes del cual los esposos piden la bendición de Dios, porque amarse para siempre es la más temeraria de las empresas.
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El mito global solo nos empuja a la era de la melancolía. El modelo de la codicia se balancea entre la ira y la codicia; mientras la aldea global es solo una esperanza ingenua.
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El tiempo es el único capital de las personas que no tiene más que su inteligencia por fortuna.
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Cuando un hombre dice a una mujer que la ama, ella, por poco sólidas que le parezcan las bases de este sentimiento, sin razonarlo se siente impulsada a tomarlo por verdadero. Lo cree siempre.
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El tiempo es el único capital de las personas que no tienen más que su inteligencia por fortuna.
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El matrimonio es una costumbre a ultranza, antes del cual los esposos piden la bendición de Dios, porque amarse para siempre es la más temeraria de las empresas
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Una vez que los coaticitos fueron un poco grandes, su madre los reunió un día arriba de un naranjo y les habló así: Coaticitos: ustedes son bastante grandes para buscarse la comida solos. Deben aprenderlo, porque cuando sean viejos andarán siempre solos,
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Y cuando el otoño llegó, y llegó también el término de sus días, tuvo aún tiempo de dar una última lección antes de morir a las jóvenes abejas que la rodeaban: No es nuestra inteligencia, sino nuestro trabajo quien nos hace tan fuertes.
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Coaticitos: hay una sola cosa a la cual deben tener gran miedo. Son los perros. Yo peleé una vez con ellos, y sé lo que les digo; por eso tengo un diente roto. Detrás de los perros vienen siempre los hombres con un gran ruido, que mata. Cuando oigan cerca
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El tiempo huye de modo irreparable
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Un día empuja al otro y las lunas nuevas corren hacia la muerte
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Todo aquello que está debajo de la tierra, el tiempo lo sacará a la luz del sol
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Se ha debatido mucho si un poema es el resultado de la naturaleza o del arte. Por mi parte no veo qué podría hacer el arte sin la ayuda de la naturaleza, ni ésta sin el arte. Ambas necesitan ayudarse mutuamente y deben estar siempre estrechamente unidas