Es preciso estar siempre presto a declarar la guerra, para que no nos veamos obligados a la desgracia de tener que aceptarla.
Frases célebres sobre: empr. [Página 131]
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La franqueza en las mujeres, es casi siempre una inconsecuencia.
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Para saber bien las cosas, hay que conocerlas con todo detalle; y como los detalles son casi infinitos, nuestros conocimientos son siempre superficiales e imperfectos
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Lo que hace que los amantes no se aburran nunca de estar juntos es que se pasan el tiempo hablando siempre de sí mismos.
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Nuestra envidia dura siempre mas que la dicha de aquellos que envidiamos.
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La gloria de los grandes hombres debe medirse siempre por los medios que han empleado para adquirirla.
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Nuestra envidia dura siempre más que la felicidad de aquellos a quienes envidiamos.
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Bien...Yo siempre creí que toda confesión no transfigurada por el arte es indecente. Mi vida está en mis poemas, mis poemas son yo mismo, nunca escribí una coma que no fuese una confesión.
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Si tuviésemos suficiente voluntad casi siempre tendríamos medios suficientes.
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Esa clemencia, de la que se hace una virtud, a veces se practica por vanidad, otras por pereza, a menudo por miedo, y casi siempre por esas tres razones juntas.
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El orgullo se resarce siempre y no pierde nada, incluso cuando renuncia a la vanidad.
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Encontramos siempre fastidiosa la compañía de las per sonas que no nos permiten ser fastidiosos.
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Existe en el corazón humano una generación perpetua de pasiones, de tal manera que la ruina de una coincide casi siempre con el advenimiento de otra.
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Por mucho que nos esforcemos por cubrir las pasiones con apariencias de piedad y de honor, siempre se manifiestan a través de esos velos.
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Una mujer a la moda está siempre enamorada... de sí misma.
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En la adversidad de nuestros mejores amigos siempre hallamos algo que no nos desagrada del todo.
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Las pasiones son los únicos oradores que siempre persuaden. Son como un arte de la naturaleza cuyas reglas son infalibles; y el hombre más romo cuando le domina la pasión persuade mejor que el más elocuente que carece de ella.
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Las personas afortunadas se corrigen poco: Creen tener siempre razón mientras la fortuna sostiene su mala conducta.
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Si tuviéramos suficiente voluntad, casi siempre tendríamos medios suficientes
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Nuestras fuerzas sobrepujan casi siempre a nuestra voluntad; el presentarnos a la imaginación propia como imposibles ciertas cosas, es solamente una excusa que nos ponemos a nosotros mismos