Soy la rana que no quiere ser un príncipe, la rabia del pueblo, la lucha sin límites, el siempre insistiré, el una y otra vez, tal vez dirán que fracasé, pero nunca que no lo intenté.
Frases célebres sobre: empr. [Página 238]
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A mis padres Los extraño muchísimo y, aún a mi edad, siempre los recuerdo. Recuerdo lo geniales que fueron. Tuve una hermosa familia. Nos queríamos y nos ayudábamos y eso es algo que nunca, nunca se olvida.
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Yo me siento universal, yo nunca digo que mi país es mejor que el de los demás. Yo siempre digo que Naciones Unidas ha hecho que me vuelva un ciudadano del mundo. En lugar de afirmar que mi país es mejor que el de los demás, digo: Toda la gente es importa
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Cuando intentas llegar a la cima, siempre te empujan hacia abajo.
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El propio Keynes siempre sostuvo que el capitalismo no sobreviviría si sólo se limitaba a proporcionar a los ricos los medios para hacerse más ricos.
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El orgullo de los mediocres consiste en hablar siempre de sí mismos; el orgullo de los grandes hombres en no hablar nunca de ellos.
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Siempre será más barato mejorar las condiciones de los pobres para que puedan consumir más, que bajar el precio de las cosas para que las puedan consumir los pobres.
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¿Por qué habría de parecernos que contemplar como unos codiciosos empresarios salen enriquecidos del derrumbamiento de un Estado autoritario es mucho mejor que el propio autoritarismo?
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El problema fue que los socialistas tuvieron siempre demasiada fe en la razón de los hombres...
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Bajo ninguna tiranía desearía vivir, pero puestos a escoger detestaría menos la de uno solo que la de muchos: un déspota tiene siempre algún momento bueno; una asamblea de déspotas no lo tiene jamás.
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No siempre podemos agradar, pero siempre podemos tratar de ser agradables.
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Siempre nos hallamos de acuerdo en dos o tres puntos que entendemos, y discutimos sobre dos o tres mil que no entendemos en manera alguna.
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No siempre depende de nosotros ser pobres; pero siempre depende de nosotros hacer respetar nuestra pobreza.
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Todo principio no es más que una continuación, y el libro de los acontecimientos se encuentra siempre abierto a la mitad.
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El orgullo de los pequeños consiste en hablar siempre de sí; el de los grandes en no hablar de sí nunca.
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Dios está siempre del lado de los batallones más fuertes.
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Yo me atengo a los libros antiguos, pues siempre me enseñan algo; de los nuevos aprendo muy poco.
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Siempre la felicidad nos espera en algún sitio, pero a condición de que no vayamos a buscarla.
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Conviene siempre esforzarse más en ser interesante que exacto; porque el espectador lo perdona todo menos el sopor.
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El orgullo de los humildes consiste en hablar siempre de sí mismos; el orgullo de los grandes, en no hablar de sí nunca