Tanto más crece el esfuerzo, cuanto más consideramos la grandeza de lo emprendido.
Frases célebres sobre: empre. [Página 249]
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Siempre el esperar, aunque sea el bien, da cuidado.
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La simpatía es muy frecuentemente un prejuicio sentimental basado en la idea de que la cara es el espejo del alma. Por desgracia, la cara es casi siempre una careta.
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El valor es siempre ambicioso de peligros.
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El que siempre busca grandezas, alguna vez la encuentra.
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La amistad siempre es provechosa; el amor es el que a veces hiere.
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El sabio en la virtud debe siempre hacer fundamento.
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Muchas cosas no nos atrevemos a emprenderlas, no porque sean difíciles en sí, sino que son difíciles porque no nos atrevemos a emprenderlas
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El éxito en la vida consiste en seguir siempre adelante.
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Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.
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Los hombres que están decididos a encontrar su camino, siempre encontraran oportunidades y sino las crearán.
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Siempre es peor al día siguiente.
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Lo que se hace con precipitación nunca se hace bien; obrar siempre con tranquilidad y calma
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Nuestro deseos siempre se aumentan con nuestras posesiones. El conocimiento de que hay algo todavía que nos pueda satisfacer, no se puede comparar con el gozo de las cosas que tenemos por delante.
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Siempre lamento la desaparición de cualquier lengua, puesto que las lenguas son el pedigrí de las naciones.
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Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción
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No nos hace falta valor para emprender ciertas cosas porque sean difíciles, sino que son difíciles porque nos falta valor para emprenderlas.
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La vida siempre será en gran medida lo que hacemos nosotros de ella.
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La riqueza perdida, se puede sustituir por trabajo, la pérdida de conocimiento por estudio, la pérdida de la salud por la templanza o la medicina, pero el tiempo perdido se ha ido para siempre.
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Nuestros deseos siempre se aumentan con nuestras posesiones. El conocimiento de que hay algo todavía que nos pueda satisfacer, no se puede comparar con el gozo de las cosas que tenemos por delante.