Ciencia es todo aquello sobre lo cual siempre cabe discusión.
Frases célebres sobre: enc. [Página 176]
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Ciudad es ante todo plaza, ágora, discusión, elocuencia. De hecho, no necesita tener casas, la ciudad; las fachadas bastan. Las ciudades clásicas están basadas en un instinto opuesto al doméstico. La gente construye la casa para vivir en ella y la gente f
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Cuando alguien nos pregunta qué somos en política o, anticipándose con la insolencia que pertenece al estilo de nuestro tiempo, nos adscribe a una, en vez de responder, debemos preguntar al impertinente qué piensa él que es el hombre y la naturaleza y la
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El amor auténtico se encuentra siempre hecho. En este amor un ser queda adscrito de una vez para siempre y del todo a otro ser. Es el amor que empieza con el amor.
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El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia se estrecha, empobrece y paraliza.
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El hombre se diferencia del animal en que bebe sin sed y ama sin tiempo.
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El pensamiento es la única cosa del Universo de la que no se puede negar su existencia: negar es pensar.
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Enamorarse es sentirse encantado por algo, y algo sólo puede encantar si es o parece ser perfección.
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Importa, pues, mucho conocer a fondo a este hombre-masa, que es pura potencia del mayor bien, y del mayor mal.
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La ciencia consiste en sustituir el saber que parecía seguro por una teoría, o sea, por algo problemático.
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La ciencia, el arte, la justicia, la cortesía, la religión son órbitas de la realidad que nos invaden bárbaramente nuestra persona como hace el hambre y el frío; sólo existen para quien tiene voluntad de ellas.
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La ciencia es sólo un ideal.
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La esencia del particularismo es que cada grupo deja de sentirse a sí mismo como parte, y en consecuencia deja de compartir los sentimientos de los demás.
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La forma que en política ha representado la más alta voluntad de convivencia es la democracia liberal.
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Muchos hombres, cómo los niños, quieren una cosa, pero no sus consecuencias.
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No es fácil tratar con testarudos. No hay argumento que valga. Regla para tratar con ellos: Ninguna encina se derrumba al primer hachazo; una gotera quiebra la piedra más dura.
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No se puede hablar de decadencia española en sentido estricto, porque para decaer hay que caer desde algún sitio y España no ha llegado a cúspide alguna.
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No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada. Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos.
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Odiar a alguien es sentir irritación por su simple existencia.
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Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá una perpetua fuga de la única realidad que podía ser.