El deber no es otro que sentir lo grande, adorar lo bello y no aceptar, con las ignominias que nos imponen, todos los convencionalismos sociales.
Frases célebres sobre: enci. [Página 216]
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La ciencia nos ha prometido la verdad; nunca nos prometió la paz ni la felicidad
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Cuanto más tiempo se vive y más se aprende, más claramente se verá la diferencia entre unos pocos hombres que son verdaderamente grandes y los meramente virtuosos.
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Es bueno, e incluso puede ser hermoso el reírse de la vida, con tal que se viva. Hay que colocarse por encima de todo, y por encima de uno colocar su espíritu, es decir, la libertad de la idea: declaro impío todo límite a ésta.
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Ya se trate de ciencia o historia, es preciso desconfiar de la ignorancia que se encierra bajo el término fatalidad.
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La libertad no es con frecuencia para el hombre sino la capacidad de escoger su servidumbre
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Los proverbios son los ecos de la experiencia de un pueblo y corresponden al pensamiento íntimo de cada uno.
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Un país gobernado por la opinión no lo está por la competencia
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Ya no hay artistas como los de antaño, de aquellos cuya vida y alma eran el instrumento ciego del apetito de belleza, órganos de Dios mediante los cuales se probaba a sí mismo su existencia. Para ellos el mundo no importaba. Nadie supo nada de sus dolores
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Cada día me doy cuenta de lo poco que tengo, y la profundidad de mi vacío no iguala sino la paciencia que dedico a contemplarlo.
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Hay que poner el corazón en el arte, la inteligencia en el comercio del mundo, el cuerpo allá donde se encuentre bien, la bolsa en el bolsillo y la esperanza en parte alguna.
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Un modo seguro de tener una experiencia desastrosa es hacer algo porque es bueno para mí.
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Si la situacion me aprieta, soy capaz de montar la oficina presidencial en una carpa del Ejercito y cerrar el Palacio de Miraflores. Igual espero de Gobernadores y Acaldes
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Me detesto y me acuso por esa demencia de orgullo que me hace jadear en pos de la quimera. Un cuarto de hora después, todo ha cambiado; el corazón me late de alegría.
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Amo el arte, y no creo en él. Me acusan de egoísmo, y no creo en mí más que en otra cosa. Amo la naturaleza, y con frecuencia el campo me parece estúpido. Amo los viajes y detesto menearme.
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¡Ah! ¡Los hombres de acción! ¡Los activos! Hay que ver cómo se cansan ellos y nos cansan a los demás por no hacer nada. ¡Y qué vanidad más boba la que nace de una turbulencia baldía! ... ¿Qué ha quedado de todos los Activos, de Alejandro, de Luis XIV, etc
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¡Prefiero no tener descendencia! Mi oscuro apellido se apagará conmigo y el mundo seguirá su camino igual que si dejara algún descendiente ilustre. Me gusta la idea de la nada absoluta. Axioma: es la vida la que nos consuela de la muerte y es la muerte la
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Se llegan a hacer cosas hermosas a fuerza de paciencia y de larga energía.
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A veces tengo grandes hastíos, grandes vacíos, dudas que se ríen en mi cara, en medio de mis satisfacciones más ingenuas. Pues bien: no cambiaré todo eso por nada, pues me parece, en conciencia, que cumplo con mi deber, que obedezco a una fatalidad superi
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He vivido fuera de todo movimiento, de toda acción, sin hacer nada por la gloria, el placer, la ciencia o el dinero.