Nuestra envidia dura siempre más que la felicidad de aquellos a quienes envidiamos.
Frases célebres sobre: ene. [Página 394]
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La adulación es una moneda falsa que tiene curso gracias solo a nuestra vanidad.
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Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirve buscarla fuera.
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De la chimenea de tu casa, una por una van brotando las estrellitas...
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El orgullo interviene más aún que la bondad en nuestras represiones a quienes han cometido algún yerro, y les reprendemos más que para corregirles, para convencerles de que estamos exentos de él.
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Nunca el hombre es tan ridículo por las cualidades que tiene, como por aquellas que cree tener.
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Todo el mundo se queja de no tener memoria y nadie se queja de no tener criterio.
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Para hacerse una posición en el mundo, es preciso hacer todo lo posible para hacer creer que ya se tiene.
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Los apellidos famosos, en lugar de enaltecer, rebajan a quienes no saben llevarlos.
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No se desprecia a todos los que tienen vicios, pero sí a los que no tienen ninguna virtud.
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Para tener éxito debemos hacer todo lo posible por parecer exitosos.
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Todos tenemos fortaleza suficiente para soportar los males ajenos.
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Aquellos a quienes se condena al suplicio manifiestan a veces una fortaleza y un desprecio a la muerte que en realidad no es más que el temor a mirarla cara a cara; de modo que puede decirse que esa fortaleza y ese desprecio son para su ánimo lo que la ve
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Existe en el corazón humano una generación perpetua de pasiones, de tal manera que la ruina de una coincide casi siempre con el advenimiento de otra.
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No sólo los hombres tienden a perder el recuerdo de los beneficios y de las injurias, sino que incluso odian a sus benefactores y dejan de odiar a quien los ofendió. La perseverancia en recompensar el bien y vengarse del mal les parece una servidumbre dem
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Mayores virtudes se precisan para sostener la buena fortuna que la mala.
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Algunos necios suelen tener ingenio, pero ninguno tiene discreción.
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Antes de desear algo ardientemente conviene comprobar la felicidad que le alcanza a quien ya lo posee.
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Generalmente no se alaba sino para ser alabado.
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Lo que a menudo nos impide abandonarnos a un vicio es que tenemos varios.