Hasta el día de hoy no he conocido a nadie que no haya gobernado algún Estado. No hablo desde luego de los señores ministros, que gobiernan efectivamente, los unos dos o tres años, los otros seis meses y otros seis semanas; hablo de todos los demás hombre
Frases célebres sobre: ent. [Página 1775]
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Mientras quemaban a un fanático que decía que era el Espíritu Santo, comentó el caballero de La Ferté: ¡Qué mala suerte tienen en esa familia! .
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Los errores históricos seducen a naciones enteras.
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Pensad por cuenta propia y dejad que los demás disfruten del derecho a hacer lo mismo.
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Una palabra mal colocada estropea el más bello pensamiento.
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Debemos amar a nuestro país aunque nos trate injustamente.
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La naturaleza vuelve a los hombres elocuentes en las grandes pasiones y en los grandes intereses.
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Bajo ninguna tiranía desearía vivir, pero puestos a escoger detestaría menos la de uno solo que la de muchos: un déspota tiene siempre algún momento bueno; una asamblea de déspotas no lo tiene jamás.
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Es mejor arriesgarse a salvar un culpable que condenar a un inocente
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La historia de los grandes acontecimientos del mundo apenas es más que la historia de sus crímenes.
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Para encadenarlo al pueblo es preciso aparentar que se llevan las mismas cadenas que él.
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La oportunidad de hacer mal se presenta cien veces cada día, y la de hacer bien sólo una vez en un año.
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Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.
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La ignorancia afirma o niega rotundamente; la ciencia duda.
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El hombre actual ha nacido o bien para vivir entre las convulsiones de la inquietud, o bien en el letargo del aburrimiento.
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Cada uno va por mal camino, pero los menos imprudentes son los que se arrepienten más pronto
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Es mejor exponerse a absolver a un hombre culpable que condenar a un inocente.
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En cierta ocasión hubo que escoger rey entre los árboles. El olivo no quiso abandonar el cuidado de su aceite, ni la higuera el de sus higos, ni la viña el de su vino, ni los otros árboles el de sus respectivos frutos; el cardo, que no servía para nada, s
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Hay quienes sólo utilizan las palabras para disfrazar sus pensamientos.
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La religión mal entendida es una fiebre que puede terminar en delirio.