Un ingenioso robo fue digno de elogio entre los espartanos, y de igual manera es entre los cristianos, siempre que sea a una escala suficientemente grande.
Frases célebres sobre: entr. [Página 248]
Hay un total de 6560 freses célebres sobre "entr" este sitio web. [Página 248]
-
-
De todas las contiendas espirituales, la más antigua, vasta, profunda e importante es la sostenida entre la religión y la ciencia.
-
Todo hombre es libre de hacer lo que quiera, mientras no infrinja la libertad de los demás
-
Son distintas la aguas que cubren a los que entran al mismo río.
-
Los que buscan oro excavan mucha tierra y encuentran poco.
-
La diferencia entre perseverancia y obstinación es que una viene de una fuerte voluntad, y el otro de un fuerte no.
-
El verdadero hombre es aquel que siempre encuentra excusas para los demás, pero nunca para sí mismo
-
No tengo objeciones contra la religión de nadie, sea cual sea, mientras esa persona no mate ni insulte a ninguna otra persona porque ésta no cree también lo mismo.
-
Este capitán era uno de esos valiosos mortales que se encuentran en todo tipo de profesiones, aun en las más humildes; esa clase de persona a la cual todo el mundo está de acuerdo en llamar un hombre respetable.
-
¡Pobre barco! Su propia apariencia refleja sus deseos; ¡En qué deplorables condiciones se encuentra!
-
A menudo la verdadera alabanza es la recompensa del humilde, mientras que la engañosa es la remuneración del portentoso.
-
El comunismo encuentra gran audiencia allí donde no gobierna.
-
En un mundo interdependiente, acreedores y deudores se arruinan mutuamente si se entregan a pruebas de fuerza.
-
Entre todos los vestidos que yo he visto poner al orgullo, el que más me subleva es el de la humildad.
-
La diferencia entre la belleza de expresión y el poder de la expresión es la función. La primera aspira a complacer los sentidos; la segunda tiene la vitalidad espiritual que es mucho más conmovedora y va más allá de los sentidos.
-
¿Habéis visto a la ballena blanca? - ¿Qué ballena? -La ballena blanca...Un cachalote...Moby Dick, ¿Le habéis visto? -Nunca he oído hablar de tal ballena. ¡Cachalot Blanche! ¡Ballena blanca!No. -Muy bien, entonces; adiós por ahora, y volveré a veros dentro
-
No hay nada que hacer entonces. Ya que él no quiere dejarme, yo tendré que dejarlo. Mudaré mi oficina; me mudaré a otra parte, y le notificaré que si lo encuentro en mi nuevo domicilio procederé contra él como contra un vulgar intruso.
-
Sabía que nuestro respetable capitán, que sentía una preocupación tan paternal por el bienestar de su tripulación, no aceptarla gustosamente que uno de sus mejores hombres enfrentase los peligros de un viaje entre los nativos de una isla salvaje.
-
En medio de lo impersonal personificado, aquí hay una personalidad. Aunque sólo un punto, como máximo: de donde quiera que haya venido; a donde quiera que vaya; pero mientras vivo terrenalmente, esa personalidad, como una reina, vive en mí, y siente sus r
-
El viejo está empeñado en perseguir a esa ballena blanca, y este diablo trata de enredarle y hacer que le dé a cambio su reloj de plata, o su alma, o algo parecido, y entonces él le entregará a Moby Dick.