Un autor, malo o bueno, o entre malo y bueno, es un animal a quien cualquiera se siente con el derecho de atacar. Pues si bien no todos son capaces de componer libros, todos se consideran capaces de juzgarlos.
Frases célebres sobre: eran. [Página 61]
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Cuando no se encontraba oscurecido por los prejuicios, cosa que, por desgracia, muy pocas veces ocurría, su entendimiento era sólido y excelente. Sus pasiones eran violentas; no escatimaba fatigas para satisfacerlas y perseguía con furor a quienes se opon
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Un profundo y melancólico silencio reinaba en la bóveda, y desesperé de recuperar la libertad. Mi larga abstinencia en materia de alimentos comenzó a atormentarme. Las torturas que el hambre me infligía eran las más penosas e insoportables, pero parecían
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Las montañas y el jardín se van adentrando hasta mi habitación en verano.
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Bob suena como si sus canciones tuvieran 300 años pero hubieran sido escritas ayer. Lo más importante de Dylan es la poesía que hay en sus canciones, que trascienden su propia música.
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Aprendamos a esperar siempre sin esperanza; es el secreto del heroísmo.
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La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada. y la esperanza sobre lo que ignoramos, que es todo.
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No podemos dejar que los árboles mueran. Los árboles son para nuestros nietos.
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¿Dónde estaba la calma de espíritu, la serenidad de conciencia que me hubiera permitido contemplar el pasado con satisfacción y encontrar nuevas esperanzas en las cuales creer?
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La angustia de mis sentimientos no cejaba; no había incidente del cual mi furia y desdicha no pudieran sacar provecho
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Kimono fino del verano, no puedo resistirme a este amor ardiente.
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¡Las flores silvestres del verano! En saga las bellas mujeres de muchas tumbas.
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Nos impulsaban las olas livianas, y el viejo océano sonreía con el peso del amor y la esperanza puestos a su recaudo; amansando con delicadas caricias sus llanuras tempestuosas, el sendero se allanaba apara nosotros.
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Nuestros barcos eran, ciertamente, juguete de los vientos y las olas, del mismo modo que Gulliver lo era de los gigantes brobdinagianos, pero nosotros, en nuestra estable morada, quedábamos a salvo de las heridas de aquella naturaleza en erupción.
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Ese verano fue testigo de la extinción de nuestras esperanzas, el buque de la sociedad naufragó, y la destartalada balsa encargada de llevar a los pocos supervivientes por el mar de la desgracia se desarmaba y recibía los embates de las tempestades.
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¡Gozosa, gozosa tierra!, digna morada de los dioses y que aún ayer aparecía insana, húmeda y desolada. Este resurgimiento de la naturaleza me elevó el espíritu; el pasado se me borró de la memoria, el presente era tranquilo y el futuro me daba esperanza y
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El remordimiento anulaba cualquier esperanza. Era el autor de males irremediables, y vivía bajo el constante terror de que el monstruo que había creado cometiera otra nueva maldad.
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Mis sueños eran más fantásticos y magníficos que mis escrituras.
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Bosque en verano. Del que penetra ni la más mínima huella.
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Veinte mil personas sin abrigo la luna de verano.