El verdadero amor es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto.
Frases célebres sobre: esp. [Página 303]
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Lo que nos hace amar las nuevas amistades, más que la fatiga que nos producen las viejas o el placer de cambiar, es el fastidio de no ser admirados por los que ya nos conocen mucho, y la esperanza de serlo más por los que nos conocen menos.
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La esperanza y el temor son inseparables y no hay temor sin esperanza, ni esperanza sin temor.
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La esperanza, no obstante sus engaños, nos sirve al menos para llevarnos al fin de la existencia por un camino agradable.
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Sus ojos grandes, redondos y negros tiempos después todavía estaban pegados en nosotros como botones...
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Esas acciones grandiosas y espléndidas que deslumbran, según los políticos son efecto de grandes designios, pero por lo común tan solo son efecto del talante y de las pasiones. Así, la guerra de augusto con antonio, que se atribuye a la ambición de ambos
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No se desprecia a todos los que tienen vicios, pero sí a los que no tienen ninguna virtud.
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Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance.
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Prometemos según nuestras esperanzas y cumplimos según nuestros temores.
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Aquellos a quienes se condena al suplicio manifiestan a veces una fortaleza y un desprecio a la muerte que en realidad no es más que el temor a mirarla cara a cara; de modo que puede decirse que esa fortaleza y ese desprecio son para su ánimo lo que la ve
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Apresurarse demasiado a corresponder un favor constituye una especie de ingratitud.
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La pobreza espiritual produce la obstinación. No creemos fácilmente en lo que está más allá de lo que alcanzamos a ver.
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El primero de los bienes, después de la salud, es la paz interior
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Con el amor verdadero pasa lo que con las apariciones de los espíritus: todos hablan de ellas, pero muy pocos las han visto
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El espectáculo se ha convertido en el valor de nuestra época. Ya no hay valores, nadie sabe qué cosa es buena, qué cosa es mala, qué cosa es bella, qué cosa es fea. Vivimos en una de las épocas más confusas de la historia
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La mano de un niño junto a la tuya despierta mucha ternura, es el poder que evoca. Es al instante piedra de toque de la sabiduría y la fuerza
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Tiene que haber alguna razón psicológica profunda por la que volvemos instintivamente hacia casa en este momento tan especial, un lugar donde todos los días será Navidad, con todos juntos. En casa
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Hay una especie de revolución de carácter tan general que modifica los gustos así como los destinos del mundo.
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La esperanza y el miedo son inseparables.
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Y si he de depositar mi confianza en algún sitio, la otorgaría a la psique del observador sensible y libre de las convenciones del entendimiento. No tendría ninguna aprensión respecto al uso que este observador pudiera hacer de estas pinturas al servicio