La infancia es la acción en espera.
Frases célebres sobre: esper. [Página 90]
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Me dormí y soñe que la vida era belleza; me desperté y vi que era deber.
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Dormía y soñaba que la vida era bella; desperté y advertí que la vida era deber.
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Dormía y soñé que la vida era belleza; desperté y advertí que ella es deber
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Tres cosas ayudan a sobrellevar las dificultades: La esperanza, el sueño y la risa
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Lo patético y trágico en la suerte de este Odiseo no era para nostros lo que había sufrido, sino lo que aún le esperaba y a cuyo encuentro iba a pesar de todo con enteraza y sin ilusiones.
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La desesperación es como un río; en una orilla están los niños; en la otra los hombres maduros, los que han despertado ya de su letargo. Todos los sentimientos son buenos, óptimos, también el odio, también la envidia, también los celos, también la cruelda
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Hoy, todos los individuos que hemos despertado realmente, vivimos en un estado de desesperación. La desesperación es nuestro legítimo lugar y posición. De este modo hemos sido colocados entre Dios y la nada. Respiramos, aleteamos y oscilamos entre ambos.
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La desesperación es el resultado de pretender tomarse en serio la vida con todas sus bondades, la justicia y la razón, y de cumplir con sus exigencias
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Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.
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Mejor esperar y ver.
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Sólo gracias a aquellos sin esperanza nos es dada la esperanza.
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Sea más responsable de lo que esperan que sea. Nunca se excuse.
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La esperanza es la creencia patológica en la materialización de lo imposible.
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Si no esperáis lo inesperado no lo encontraréis, dado que es penoso descubrirlo, y además dificil.
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Velar entre todas esas cosas desconocidas ante un rompecabezas como éste es desesperante. Representa una línea de conducta que lleva a la demencia. Enfréntate con este mundo. Aprende sus usos, obsérvale, abstente de hacer conjeturas demasiado precipitadas
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Y luego, con fuerzas aplastadoras, volvió a mi mente la idea de mi situación, el recuerdo de mi esposa y el de la vida de esperanza y ternura que había cesado para siempre.
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Por mi parte, hice un esfuerzo y aclaré mis ideas. Una vez que pude hacer frente a los hechos con frialdad se me ocurrió que, por terrible que fuera nuestra situación, no había aún motivo para desesperar del todo.
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Si no se espera, no se da con lo inesperado
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Reconozco que yo también creí que el futuro de Occidente podía depender del Nuevo Orden. Para muchos la democracia se había mostrado decepcionante y el Nuevo Orden traía nuevas esperanzas. A la vista de todo lo que pasó se trataba naturalmente de un gran