En estos dos aspectos, principalmente, se asemejan los hombres a Dios: Decir la verdad, hacer el bien.
Frases célebres sobre: est. [Página 1089]
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El amor de Dios reine en nuestros corazones.
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La mujer es la base de la sociedad, porque tales cuales fueron los sentimientos de la madre, estos serán siempre los sentimientos de la familia y por consiguiente los del pueblo.
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Un buen padre vale por cien maestros.
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El honor de un Hombre no está en mano de los demás; está en nosotros mismos y no en la opinión pública. No se defiende con la espada ni con el escudo, sino con una vida íntegra e intachable.
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La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras.
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El estilo es el exterior del contenido y el contenido el interior del estilo, no pueden ir separados.
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El cine no es un arte que filma vida, es cine está entre el arte y la vida.
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Cuanto más democrática es una sociedad, más fácil le resulta a la violencia manifestarse, pero más difícil es conferirle una eficacia revolucionaria.
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El universo tiene dos partes: América, ciudadela de la reacción, y el resto de la Tierra, donde moran los que se resisten.
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Los sidaicos, al respirar el virus por todos los poros, son un peligro para el equilibrio de la nación. El sidaico - si quieres, utilizo este nombre, es un neologismo, no es muy bonito pero no conozco otro- es contagioso por su transpiración, su saliva y
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Nadie es como otro. Ni mejor ni peor. Es otro. Y si dos están de acuerdo, es por un malentendido
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Bella -le dijo esta dama, que era un hada poderosa-, ven a recibir el premio de tu buena elección: has preferido la virtud a la belleza y a la inteligencia, y por tanto mereces hallar todas estas cualidades reunidas en una sola persona.
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Hay muchos hombres más bestiales que tú -dijo la Bella-, y mejor te quiero con tu figura, que a otros que tienen figura de hombre y un corazón corrupto, ingrato, burlón y falso.
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Las cosas que nos parecen desgracias son con frecuencia el origen de nuestra felicidad.
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Yo no me llamo Monseñor -respondió el monstruo- sino la Bestia. No me gustan los halagos, y sí que los hombres digan lo que sienten; no esperes conmoverme con tus lisonjas.
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Tienes razón -dijo el monstruo-, aun cuando yo no pueda juzgar mi fealdad, pues no soy más que una bestia. -No se es una bestia -respondió la Bella- cuando uno admite que es incapaz de juzgar sobre algo.
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El hada un golpe en el suelo con una varita y transportó a cuantos estaban en la sala al reino del príncipe. Sus súbditos lo recibieron con júbilo, y a poco se celebraron sus bodas con la Bella, quien vivió junto a él muy largos años en una felicidad perf
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-El hada me engañó, -decía - yo creía que mi hijo sería el más listo de todos los príncipes, puesto que yo deseé que triunfara en todo cuanto quisiera emprender. Fue a consultar al hada al respecto, y ésta le dijo: -Señora, deberías haber deseado para tu
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La humanidad debe gran parte de sus desastres al primero que cercó un terreno y dijo: Esto es mío.