Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cicerón hasta Marco Aurelio, en que sólo estuvo el hombre.
Frases célebres sobre: est. [Página 195]
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El autor debe estar en su obra como Dios en el universo: presente en todas partes, pero en ninguna visible.
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El estilo, como el agua, es mejor cuanto menos sabe.
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El estilo es la vida y la sangre del pensamiento.
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El lenguaje humano es como una olla vieja sobre la cual marcamos toscos ritmos para que bailen los osos, mientras al mismo tiempo anhelamos producir una música que derrita las estrellas.
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Yo me apartaba, con un libro de versos, una novela, poesía, algo que pudiera estremecer aquel corazón de hombre joven, virgen de sensaciones y tan deseoso de tenerlas.
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Estuve a punto de ponerme malo la primera vez que vi desnudos los dos senos de una mujer.
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¿Y eso es todo?, ¿entonces después de este gozo frío no tiene que haber otro, más sublime, más grande, algo divino que haga extasiarse?
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Hay que esperar cuando se está desesperado, y andar cuando se espera.
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Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; antes al contrario, la hacen más profunda.
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Un hombre que juzga a otro hombre es un espectáculo que me haría estallar de risa, si no me diese piedad.
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No labra uno su destino, lo aguanta.
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... pero no necesito ir a una iglesia a besar bandejas de plata y a engordar con mi bolsillo un montón de farsantes que se alimentan mejor que nosotros! Porque se puede honrarlo lo mismo en un bosque, en un campo, o incluso contemplando la bóveda celeste
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Ser estúpido, egoísta y estar bien de salud, he aquí las tres condiciones que se requieren para ser feliz. Pero si os falta la primera, estáis perdidos.
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El investigador sufre las decepciones, los largos meses pasados en una dirección equivocada, los fracasos. Pero los fracasos son también útiles, porque, bien analizados, pueden conducir al éxito. Y para el investigador no existe alegría comparable a la de
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Mi mayor suerte consistió en ser educado como miembro de una familia numerosa en una granja de las landas. No teníamos dinero para gastar, pero tampoco teníamos gastos. Teníamos que inventar nuestras diversiones, pero era fácil. ¿No poseíamos los animales
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No son los vestíbulos de mármol los que proporcionan la grandeza intelectual, sino el alma y el cerebro del investigador.
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Vuestras reuniones han sido presididas por coroneles, capitanes, sargentos y demás, pero es la primera vez que vuestro chairman es un humilde soldado de segunda clase. Yo siempre fui humilde en el regimiento; jamás discutí una orden de un sargento o de un
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El hombre es su propia estrella, y el alma que pueda hacer a un hombre honesto y perfecto ,ordena a toda luz, a toda influencia, a todo destino. Nada cae temprano o demasiado tarde para él. Nuestros actos son nuestros ángeles, o buenos o malos, Nuestras f
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¡De ahí, todos vuestros vanos deleites, tan cortos como lo son las noches donde pasáis vuestra insensatez! No hay nada dulce en esta vida sino la melancolía ¡Ah, la más preciada melancolía!