El amor es el maestro más fecundo en recursos.
Frases célebres sobre: est. [Página 654]
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Cuando un hombre bueno está herido, todo el que se considere bueno debe sufrir con él.
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Pinto auto retratos porque estoy mucho tiempo sola
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La vida insiste en ser mi amiga y el destino mi enemigo
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Me acogiste destrozada y me devolviste entera, íntegra
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El diablo es rubio y en sus azules ojos dos estrellitas encendió el amor, con su corbata y sus calzones rojos, el diablo me parece encantador
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No se si mis pinturas son o no surrealistas pero de lo que sí estoy segura es que son la expresión más franca de mi ser
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El hombre es dueño de su destino y su destino es la tierra y él mismo la está destruyendo hasta quedarse sin destino
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La belleza y la fealdad son un espejismo porque los demás terminan viendo nuestro interior
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Algunas leyes del estado destinadas a frenar el crimen son incluso más criminales
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Cuando una persona se está muriendo, sólo cuenta con la eternidad.
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Alguien que está a punto de morir no llora a los muertos.
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Encontrar placer en la poesía puede ser también demasiado poco; es más honrado detener nuestro punto de vista humano.
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Todo lo que es necesario es también fácil, sólo tienes que aceptarlo. Lo más necesario, la cuestión más natural en este planeta, es la muerte.
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Los cuentos de hadas son moralmente necesarios, supongo. Están en la misma línea que otras mentiras que ayudan a preservar el Estado, como la piadosa frase que el crimen no paga, cuando uno solamente tiene que mirar a la sociedad para encontrar cuanta ver
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El amor en la mujer está siempre mezclado con una admiración involuntaria, y cesa cuando cree convencerse de que el hombre le es inferior.
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Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas ni se convertirían en espíritu si no chocaran con el destino,esa vieja roca muda.
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Deberías estudiar filosofía aunque no tuvieras más dinero que el que hace falta para comprar una lámpara y aceite, ni más tiempo del que va desde la medianoche hasta el canto de gallo.
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Allí donde está el dolor, está también lo que lo salva.
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Llamo al destino para que me devuelva mi alma.