No hace falta saber cómo perdonar. Basta estar dispuesto a hacerlo, del cómo ya se ocupará el universo.
Frases célebres sobre: est. [Página 720]
Hay un total de 28694 freses célebres sobre "est" este sitio web. [Página 720]
-
-
Cada uno de nosotros está siempre trabajando con el niño de tres años que todos llevamos dentro. Lamentablemente, nos pasamos la mayor parte del tiempo gritándole, y después nos preguntamos por qué será que nuestra vida no funciona.
-
El secreto de la dicha está más en darla que en esperarla.
-
Lo primero que había que hacer era cambiar el espíritu del pueblo y como en esa época yo pensaba que el mejor medio para influir en los espíritus era, por supuesto, la literatura y el arte, decidí iniciar un movimiento literario y artístico.
-
Quieren devorar a los otros y temen ser devorados a su vez; por esto se estudian recíprocamente con miradas cargadas de sospechas...
-
Por supuesto, un escritor no puede dejar de tener su propio punto de vista. Por ejemplo, en cuanto a por qué escribo, sigo pensando como hace una docena de años, cuando pensaba que debía escribir para concientizar a mi pueblo, a la humanidad, para ayudarl
-
La claridad es el barniz de los maestros.
-
La desesperación exagera no sólo nuestra desdicha, sino también nuestra debilidad
-
No somos nosotros los que escogemos nuestras aptitudes y talentos; nacemos con ellos, y no conviene paralizarlos porque no nos gusten.
-
Morir, morir. Qué cómodo. Cuesta más vivir, luchar cada día. Morir por las mujeres es dejarlas viudas. ¡Y desprestigiar a los médicos!
-
¿Casarme yo? Me gusta ir de un lado para otro, soy un vagabundo. Y a las mujeres, ya se sabe, les gusta todo lo contrario: seguridad, estabilidad...
-
No se lamenten ni se quejen mientras estoy ausente, ni piensen que podrán consolarse siendo perezosas y tratando de olvidar. Sigan con su trabajo, porque el trabajo es un consuelo bendito.
-
Hija mía, las penas y tentaciones de tu vida comienzan ahora y quizá sean muchísimas, pero puedes vencerlas a todas si aprendes a sentir la fuerza y ternura de tu Padre celestial como sientes la de tu padre terrestre.
-
Si en realidad abrigaba alguna duda, la mirada del doctor Alec la disipó sin necesidad de palabras, al tiempo en que el hombre abría los brazos y la niña se echaba en ellos, convencida de que allí estaba su hogar.
-
Me estoy haciendo viejo, ahora me doy cuenta. Las que eran unas mocosas ahora son unas bellas mujercitas.
-
¡Enarbolad la bandera de la igualdad, mujeres! ¡Luchad por vuestros derechos y contad con mi leal colaboración!
-
Aproveché que estaba libre de servicio para casarme, no fuera que malos vientos se me llevaran a la novia en otra dirección.
-
Mi madre es restauradora, repara cosas rotas. Yo no hago eso. Yo destruyo cosas. No me muevo en una línea recta. Tengo que destruir, reconstruir y destruir de nuevo. Mi ritmo no es el mismo. Mi madre se movía en una línea recta: en cambio yo voy de un ext
-
Por eso, hacía las obras y las escondía. Aunque nunca destruí ninguna, he guardado cada pieza. Hoy estoy haciendo un esfuerzo por cambiar.
-
No puedes aprender las lecciones de los demás en su nombre. Todos deben hacer por sí mismos el trabajo, y así lo harán cuando estén preparados.