Mucha gente importante me invita a ir a esta o aquella otra ciudad. Yo les respondo que no voy porque sólo me verían a mí, a un hombre como cualquier otro. Yo les invito a venir a Maranello porque aquí ellos pueden ver cómo hacemos nuestros coches y ellos
Frases célebres sobre: est. [Página 815]
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Los muertos son dóciles, pero muy estirados.
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Campeones, actores y dictadores deben retirarse cuando están en la cima
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Los motores son como los hijos: uno es obediente y estudia, mientras que otro firma checques y gasta sin parar
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Si volviera a nacer, pediría ser huérfano y estéril
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En este final de siglo, la enfermedad de Occidente es la de la abundancia: Tener todo lo material y haber reducido al mínimo lo espiritual
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La felicidad es estar haciendo algo grande con la vida, algo que la llene y que vaya más allá de los propios intereses
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Las mujeres, como las espadas, cuando más respeto inspiran es cuando están desnudas.
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¿Quién dijo que cuesta más vestir a una mujer que desnudarla?
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Dictadura: Sistema de gobierno en el que lo que no está prohibido es obligatorio.
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El que pide la mano de una mujer, lo que realmente desea es el resto del cuerpo
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Alma errabunda, tenue, huésped y compañera del cuerpo ¿dónde estás ahora? pálida, rígida, desnuda, privada de los consuelos habituales.
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Un sólo hombre, con sus dilaciones, restableció nuestra situación; porque no antepuso las habladurías a nuestra salvación. Por eso ante la posteridad y más aún ahora resplandece la gloria de este hombre.
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Si has sido alguna vez pobre de verdad, seguirás siéndolo en lo íntimo de tu corazón durante el resto de tu vida.
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El camino estrecho acaba en un campo de puerros.
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Pensar que fui el estudiante soñador y tú la humilde y bella flor que perfumaba mi sentir.
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Voy a empezar por el principio, cerca del precipicio donde siempre quise estar.
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Hoy no hay guita ni de asalto y el puchero está tan alto que hay que usar el trampolín.
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Nuestro amor fue un amor del momento, mi cariño fue un ave de paso y tu beso de miel y de raso fue un vaso sagrado que no olvidaré.
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Te amé de veras, flor de pecado, como a ninguna mujer amé. Dios es testigo que hasta he llorado la noche aquella que no te hallé.