Las leyes son como las salchichas. Duermes mucho mejor cuanto menos sepas cómo se hacen.
Frases célebres sobre: eyes. [Página 20]
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Las leyes yacen vencidas bajo la espada guerrera
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Socorrer al caído es acción digna de reyes
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Cuando hayamos descubierto las leyes que rigen la vida, nos daremos cuenta que el hombre de acción se ilusiona más que el soñador.
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Las leyes están para que el poderoso no pueda todo
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La creación continúa incesantemente a través de los medios de comunicación del hombre. Pero el hombre no crea... Descubre. Los que buscan las leyes de la Naturaleza como un apoyo para sus nuevas obras colaboran con el creador. Copiadores no colaboran. Deb
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En todas partes los más fuertes han hecho las leyes y han oprimido a los débiles.
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No pregunto al hombre cuál es el valor de sus leyes sino cuál es su poder creador
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No hay leyes, ni tradiciones ni reglas que se puedan aplicar universalmente incluyendo ésta.
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Un hombre de estado es el que pasa la mitad de su vida haciendo leyes, y la otra mitad ayudando a sus amigos a no cumplirlas.
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Una de las leyes fundamentales de la cortesía es la resistencia al primer impulso.
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Suele decirse que los reyes tienen las manos largas; yo quisiera que tuvieran igualmente largas las orejas
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Las leyes de casi todos los países establecen reglas para decidir muchas cosas, no porque tenga mucha importancia de qué manera se deciden, sino para que se decidan de alguna forma y no pueda haber disputa sobre el asunto.
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Bajo los reyes, gobiernan las mujeres, bajo las reinas, los hombres
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Las leyes no se mejorarían nunca si no existieran numerosas personas cuyos sentimientos morales son mejores que las leyes existentes.
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No hay nada más difícil de emprender, ni más dudoso de hacer triunfar, ni más peligroso de administrar que la elaboración de nuevas leyes.
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No hay reglas, no hay normas, no hay leyes; no hay otra guía que un poderoso instinto de probidad, de honestidad, de bondad, de honradez.
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La propiedad territorial fácil y barata debe ser la enseña de leyes venideras, para vencer en su nombre y con su obra el desierto, cambiando el aspecto bárbaro de nuestras campañas.
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Nuestro destino ejerce su influencia sobre nosotros incluso cuanto todavía no hemos aprendido su naturaleza; nuestro futuro dicta las leyes de nuestra actualidad.
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Las leyes cambian menos rápidamente que las costumbres; son peligrosas cuando quedan a la zaga de éstas, pero aún lo son más cuando pretenden precederlas