Confieso que soy ferviente partidario de la democracia, forma política que considero inmortal en la evolución de la humanidad, pero no de una democracia abstracta y teórica, como la que originó la Revolución Francesa, sino de una democracia social, basado
Frases célebres sobre: ferviente.
Hay un total de 11 freses célebres sobre "ferviente" este sitio web.
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Debo decir que en esa época yo era un adepto ferviente de los famosos yoguis hindúes, y seguía al pie de la letra todas las indicaciones del Hatha Yoga. Al comer, me esforzaba por masticar los alimentos con el mayor cuidado. Así pues, cuando todos y tambi
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La familia nunca es tan familia como el día de la Madre; la Iglesia nunca es tan Iglesia como el día de la Madre, de la Madre de Cristo y Madre nuestra también... así lo sentimos todos: los indiferentes no menos que los fervientes... El mes de María en to
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Mi padre obrero y ferviente socialista de izquierdas algo extremas me llamaba pancista, y en parte no está desencaminado. Me gusta el dinero y la libertad individual del capitalismo, he crecido en la democracia española; no conozco otro sistema, pero creo
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He dado a mi patria toda la savia moral y positiva de mi vida, sin haberla utilizado ni comprometido jamás en ningun sentido. He vivido custodiando sus altares con la más ferviente devoción
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Los que odian más fervientemente deben haber amado alguna vez profundamente; los que quieren negar el mundo deben haber aceptado alguna vez aquello a lo que ahora prenden fuego
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En North Carolina me enseñaron algo en lo que creo fervientemente: si los objetivos se conciben y logran como equipo, las carreras individuales destacarán por sí mismas
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Es mi ferviente deseo y mi mayor ambición el dejar un trabajo con algunas instrucciones útiles para los pianistas futuros.
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Tal era mi ferviente deseo de que tan solo un hombre se hubiese salvado: ¡Oh, si tan solo uno se hubiese salvado! Repetía una y mil veces: ¡Oh, si tan solo uno se hubiese salvado!
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Y no busques alejar de mí al hermano - ¿Aún en el sueño percibí tu mirada? -, a quien encadenas ferviente a una absurda tarea, revistiéndole con tus deseos de ropajes de esclavo.
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Estos minutos fueron el comienzo de un estado de ensueño muy extraño y ferviente, de un sentimiento tan impetuoso y exaltado que apenas le corresponde el término grave y noble de amor. Era ese amor, de fidelidad canina y desprovista de deseos, que los ser