¿Y mi grito de ayer? Le puse al piano una sordina espiritual, y ahora sólo sabe quejarse con sonrisas que desdeñan la gloria.
Frases célebres sobre: gloria. [Página 15]
Hay un total de 317 freses célebres sobre "gloria" este sitio web. [Página 15]
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Nada me había entristecido tanto en los agitados años de mi juventud como la idea de haber nacido en una época que parecía erigir sus templos de gloria exclusivamente para comerciantes y funcionarios
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Las intenciones del señor de Horikawa nunca fueron egoístas, ni tampoco aspiró a la gloria o a la fama. Se preocupaba por las cosas más insignificantes, y siendo hombre de gran carácter deseaba que todos pudieran gozar de la vida en la medida en que él la
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Sudo de vosotros si me tengo yo que falta más, cuántos del camino solo siguen ahí detrás eh, y cada paso que avanzo es una victoria ante los judas a los que mis dudas les saben a gloria
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Lo mismo da triunfar que hacer gloria la derrota.
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La mente es sólo un conjunto de pensamientos. Las ideas tienen su raíz en el pensamiento del yo. Quien investiga el verdadero Yo goza de la bendición de la gloria.
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¡Cuán rápido pasa la gloria del mundo!
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Así pasa la gloria del mundo
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Gran honra, grande gloria, servirte, desdeñando todo por ti
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Un minuto de felicidad vale más que mil años de gloria.
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Todas las glorias de este mundano valen lo que un buen amigo.
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Trabajando para conseguir el dinero o el poder o la gloria no se aperciben que se va acercando la muerte.
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La gloria es como un círculo de agua que nunca termina de ensancharse, hasta que a fuerza de dilatarse se pierde en la nada.
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Podéis hacerme abdicar de mis glorias y de mi estado, pero no de mis tristezas. ¡Todavía soy rey de mis amarguras...!
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La ciencia es una parte integral de la cultura. No es esta cosa extranjera, realizada por un arcano sacerdocio. Es una de las glorias de la tradición intelectual humana.
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¿Qué adorno más grande puede haber para un hijo que la gloria de su padre, o para un padre que la conducta honrosa de su hijo?
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Las buenas gentes van al cielo. Los malvados, al infierno. Pero aquí, a la Gloria, donde están la inmortalidad y la fama, no sube nadie...
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Señor, en la Gloria estamos en crisis, porque en el mundo los hombres están en decadencia... No tienen ambición. No sueñan.
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Los hombres son volubles, y en su inconsistencia puede surgir nuestra gloria.
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Lo que sucede, hijo mío, es que para conseguir la entrada en la Gloria hay que soñarla primero. Y en este siglo XX los hombres sueñan poco. Están ocupadísimos y no tienen tiempo para estas cosas.