Cuando los grandes hombres se dejan abatir por la duración de sus infortunios, demuestran que sólo los soportaban por la fuerza de su ambición, y no por la de su ánimo, y que, sin más diferencia que una gran vanidad, los héroes son iguales que los demás h
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Es más fácil conocer al hombre en general que a un hombre en particular.
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La imperiosa necesidad de subsistir no debe obligar a un hombre a renunciar a su dignidad.
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No hay accidente, por desgraciado que sea, del que los hombres hábiles no obtengan provecho.
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Lo que tomamos por virtudes a menudo no es más que un compuesto de diversas acciones y diversos intereses que el azar o nuestro ingenio consiguen armonizar, y no es siempre el valor y la castidad lo que hace que los hombres sean valientes y que las mujere
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Es la prerrogativa de los grandes hombres tener sólo grandes defectos.
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La fuerza no puede jamás persuadir a los hombres; sólo logra hacerles hipócritas
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Los que saben ocuparse en cualquiera lectura útil y agradable, jamás sienten el tedio que devora a los demás hombres en medio de las delicias.
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La altivez es útil, todo hombre debe ser altivo.
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El hombre se mueve. Dios le guía.
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La fuerza no puede jamás persuadir a los hombres; sólo logra hacerlos hipócritas.
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Pocas cosas son necesarias para hacer feliz al hombre sabio, pero nada satisface al tonto; esta es la razón de que gran parte de la humanidad sea miserable.
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No se debe juzgar del mérito de un hombre por sus grandes cualidades, sino por el uso que sabe hacer de ellas.
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Para el hombre ambicioso, el buen éxito disculpa la ilegitimidad de los medios.
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La gloria de los grandes hombres debe medirse siempre por los medios que han empleado para adquirirla.
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Es más necesario estudiar a los hombres que a los libros.
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La pasión a menudo convierte en loco al más sensato de los hombres, y a menudo también hace sensatos a los más locos.
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La moderación es un temor a caer en la envidia y en el desdén que merecen los que se embriagan con su dicha; es una vana ostentación de la fuerza de nuestro ánimo; y finalmente, la moderación de los hombres que se ven muy encumbrados es un deseo de parece
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Un abogado con cartera puede robar más que mil hombres armados.
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Nunca el hombre es tan ridículo por las cualidades que tiene, como por aquellas que cree tener.