Los pueblos, los hombres se enfrían por ausencia de espíritu. Pero estamos nosotros, con pedernal y yesca, con melodías y cantares, poemas y reflexiones, alto desvelo y sueños de todo tipo, para entibiar las horas de aquellos que no quieren congelarse tod
Frases célebres sobre: homb. [Página 224]
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Porque estos periódicos tan celosos de la censura oficial se autocensuran cuando se trata del avisador; el columnista no debe chocar con la administración. Las doctrinas, los hechos, los hombres, se discriminan en función del aviso; así hay tabúes tácitos
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En economía no hay nada misterioso ni inaccesible al entendimiento del hombre de la calle. Si hay un misterio, reside él en el oculto propósito que puede perseguir el economista y que no es otro que la disimulación del interés concreto a que se sirve
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La guerra es el estado normal del hombre.
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Bolívar es Nuestra América. Cuantos más criollos son los pueblos, los hombres más lo entienden y más cerca están de él.
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América fue, en casi todos los aspectos, un hecho nuevo para los europeos que la descubrieron. No se parecía a nada de lo que conocían. Todo estaba fuera de la proporción en que se había desarrollado históricamente la vida del hombre occidental.
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Si los hombres se limitaran a hablar solamente de lo que entienden, apenas hablarían.
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Son poquísimos los hombres que sepan tolerar en otros los defectos de que ellos mismos adolecen.
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Triste es el hombre en el que nada queda de niño
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La mejor amiga y la mayor enemiga del hombre es la fantasía
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Hombre fácil a la adulación es hombre indefenso.
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El hombre comienza en realidad a ser viejo cuando cesa de ser educable.
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Poquísimos son los hombres que sepan tolerar en los demás sus propios defectos.
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La mejor amiga y la peor enemiga del hombre es la fantasía.
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El hombre malo puede decantarse a veces hacia el lado de la razón; pero le resulta casi imposible no hacer cuanto conviene para inclinarse a la maldad.
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Para hacer política justa y sana no basta conocer los hombres; es necesario también amarlos.
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Si quisieran hablar solamente de lo que entienden, los hombres apenas hablarían.
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¡Quiero oir la letanía de la sangre de los hombres!
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Me pregunto a veces si los hombres y las mujeres realmente se satisfacen. Quizás deban vivir separados y visitarse.
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He aprendido a nunca ridiculizar la opinión de cualquier hombre, por extraña que pueda parecer.