La constitución que íbamos a tener sería mejor que la de 1925, esa es la verdad.
Frases célebres sobre: íbamos.
Hay un total de 10 freses célebres sobre "íbamos" este sitio web.
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Sabemos qué es lo que hay que hacer y lo vamos a hacer. Y por eso hacemos lo que hemos dicho que íbamos a hacer. Y por eso seguiremos haciendo aquello que nos toca hacer, a pesar de que algunos no se crean que vamos a hacer los que hemos dicho que íbamos
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Aberdeen era una ciudad totalmente aislada, un lugar que ponía los pelos de punta, solo tenías que salir de ahí para que se te abrieran los ojos, la gente era tan cuadrada, ¿Cómo no íbamos a ser diferentes a ellos?
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En el camino, cambiamos varias veces de caballos y de asnos. De vez en cuando íbamos a pie. Más de una vez tuvimos que atravesar ríos a nado y franquear montañas; según la sensación de frío o de calor nos dábamos cuenta de que a veces bajábamos a profundo
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No me mudé la quinta en Ezeiza para escaparme de la exposición. Siempre me gustó estar cerca del verde. Es un lugar al que íbamos de chicos, queda al toque de los accesos, no es que me fui muy lejos tampoco. Por suerte puedo pilotear la fama de otra maner
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Cuando yo frecuentaba a Guido Brunner él aún era embajador y nunca vi en la Embajada ninguna movida de convolutos. Lo que sí daba Brunner era unas fiestas muy fastuosas. Los eternos mendigos ilustres de la literatura íbamos allí a comer.
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Luego íbamos a un café para leer de nuevo el libro y hablábamos de él sin parar, sin parar durante horas. Aquello era amor y a veces pensaba que, como en las películas, el amor era el único medio de traer un universo lejano hasta el nuestro.
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Siempre creí que este país merecía ser distinto. Que un día íbamos a unirnos todos y el destino cambiaría. Recuerdo los barrios obreros de esta ciudad cuando llegábamos con las banderas rojas, y la gente se iba reuniendo y se iban logrando cosas. Cuando e
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¡Ése es el pueblo, el que sufre todas las desdichas y es por tanto capaz de pelear con todo el coraje! A ese pueblo, cuyos caminos de angustias están empedrados de engaños y falsas promesas, no le íbamos a decir: 'Te vamos a dar', sino: '¡Aquí tienes, luc
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Recuerdo cómo salimos en tropel los jugadores de ajedrez...Y cómo, a medida que nos acercábamos a la plaza San Martín nos íbamos poniendo serios y éramos cada vez menos, y al fin, cuando crucé la plaza, me vi solo.