De ciento que pueden soportar la adversidad, apenas hay uno que pueda sobrellevar la prosperidad
Frases célebres sobre: ida. [Página 1063]
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El verdadero hombre siente su superioridad al reverenciar lo que realmente le supera. El corazón no abriga sentimiento más noble ni bendito.
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La virilidad empieza cuando hemos aprendido a vivir en la necesidad.
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Aún en tus ocupaciones habituales trata siquiera por un día de guardar el secreto de aquello que intentas y a la mañana siguiente verás con mayor claridad tus ideas.
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El trabajo es vida.
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A dos hombres venero yo en este mundo: al labrador sufrido de mano callosa y nervuda, en la que permanecerá para siempre una real e indeleble majestad, puesto que en ella está el cetro de este mundo. Y a aquel que trabaja por las imprescindibles necesidad
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Una vida bien escrita es casi tan rara como una vida bien vivida.
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La esencia del humorismo es la sensibilidad, la cálida y tierna simpatía para todas las formas de existencia.
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Nada levanta tanto a un hombre por encima de las pequeñas mezquindades de la vida como admirar, sea lo que sea o a quienquiera que sea.
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No podrás formar una asociación con hombres faltos de sinceridad
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El trabajo es la mejor medicina para todas las enfermedades y desgracias que abruman a la humanidad.
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La adversidad pesa a veces muy duramente; pero por un hombre que pueda resistir la prosperidad se encuentra un centenar que resistirá la desgracia
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El culto al heroísmo existe, ha existido y existirá para siempre en la conciencia de la humanidad.
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Puede considerarse bienaventurado y no pedir mayor felicidad el hombre que ha encontrado su trabajo.
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La contemplación es un lujo; la acción, una necesidad.
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La verdadera universidad de hoy en día es una colección de libros.
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El hombre ha nacido para luchar, y es como se le define mejor diciendo que es un guerrero nato y que su vida desde el principio al fin no es sino una batalla.
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Bienaventurado aquel que ha encontrado su trabajo; que no pida más
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El tiempo es un gran velo suspendido delante de la eternidad como para ocultárnosla
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Cuando el hombre ya no encuentra placer en su trabajo y trabaja sólo por alcanzar sus placeres lo antes posible, entonces sólo será casualidad que no se convierta en delincuente.