Voy a llorar sin prisa. Voy a llorar hasta olvidar el llanto y lograr la sonrisa.
Frases célebres sobre: ida. [Página 1079]
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Óyeme ahora: mira en tu soledad una abeja dormida, que elabora en el sueño su miel sin alegría.
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Sobre este muro frío me han dejado con la sombra ceñida a la garganta, donde oprime sus brotes de tormenta un canto vivo hasta quebrarse en ascuas.
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Al norte un ángel yace amordazado. Al este el llanto ordena sus neblinas. Al sur mi tierno haz de palmas finas, y al oeste mi puerta y mi cuidado.
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La felicidad pasa tan deprisa que no deja huella, salvo en el caso de las obras de la imaginación
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Pensábamos en secretos. Auténticos secretos, e insidiosos. Tantos que eran incontables. Cuando ahora trato de dilucidar quién sabía qué y quién no sabía nada, quién lo sabía todo y quién era un farsante, tengo que parar y desistir, porque la cabeza me da
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Mi nombre, en aquel entonces, era Susan Trinder. La gente me llamaba Sue. Sé en qué año nací, pero durante muchos años no supe la fecha, y celebraba mi cumpleaños en Navidad. Creo que soy huérfana. Sé que mi madre ha muerto. Pero nunca la vi, no era nadie
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La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada.
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En la adversidad conviene muchas veces tomar un camino atrevido.
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Apresúrate a vivir bien y piensa que cada día es, por sí solo, una vida
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Procuremos olvidar lo que traído a la memoria nos entristece
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Necesitamos la vida entera para aprender a vivir, y también, cosa sorprendente, para aprender a morir
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Hemos de comportarnos no como si tuviéramos que vivir para el cuerpo, sino como quien no puede vivir sin él. Para quien ama demasiado el cuerpo la honestidad es despreciable
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La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy
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La adversidad no puede con el hombre valiente.
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Cosas fingidas pronto vuelven a su natural.
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No hace beneficio quien mira a la prosperidad del que lo recibe.
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En el pecho del sabio, aun sanada la herida, queda señal.
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Aquella se puede llamar felicidad, que con nuestros deseos se mide.
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Lo que diferencia al hombre del resto de animales, es su capacidad de perfeccionamiento.