La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente, de modo que una permite a la otra seguir su camino.
Frases célebres sobre: ida. [Página 39]
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Sólo a partir de una identidad bien definida se puede discutir.
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Lo que me llena de estupor no es la incredulidad sino la fe. Lo que me sorprende no es el ateo, sino el cristiano.
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Se rechaza como visión idealista la posibilidad de poderme enriquecer simplemente en la entrega, de reencontrarme a partir del otro y a través de mi ser para el otro. Justamente aquí se engaña al hombre. Se le desaconseja amar. En definitiva, se le desaco
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Si dejamos que el amor de Cristo cambie nuestro corazón, entonces nosotros podremos cambiar el mundo. Ese es el secreto de la auténtica felicidad.
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Toda obra de caridad auténtica es entonces una manifestación concreta del amor de Dios por los hombres y así se convierte en anuncio del Evangelio.
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Es esencial a la fe cristiana la investigación sobre su propia razón y, en ella, sobre la razón en sí misma, sobre la racionalidad de lo real
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La suprema unidad no es la unidad de la vidriosa monotonía. El modelo de unidad no es la indivisibilidad del átomo que ya no puede dividirse en una unidad más pequeña; la forma suprema y normativa de unidad es la que suscita el amor. La unidad de muchos c
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La eternidad no es lo más antiguo, lo que existía antes del tiempo, sino lo totalmente otro, lo que es hoy en relación con el tiempo precedente, lo que es realmente actual en relación con él. No está encadenada a un antes y un después, sino que es el pode
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¡Cuántas veces los signos de poder ostentados por los potentes de este mundo son un insulto a la verdad, a la justicia y a la dignidad del hombre! Cuántas veces sus ceremonias y sus palabras grandilocuentes, en realidad, no son más que mentiras pomposas,
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Los pobres son en muchos casos el resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano, bien porque se limitan sus posibilidades desocupación, subocupación, bien porque se devalúan los derechos que fluyen del mismo, especialmente el derecho al just
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Toda liturgia debería contener un elemento festivo, debería llevar en sí algo de aquella alegre y salvadora gratuidad de toda fiesta verdadera, debería incluir liberación frente a la presión de lo que ha sido hecho por propio interés, debería introducirno
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Forma parte esencial de la celebración de la Eucaristía lo que el Señor vivió ejemplarmente en su vida terrena: que personas de las diferentes opciones partidarias, de los diferentes estratos sociales y de las diferentes visiones de la realidad, converjan
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Existe el pelagianismo de los piadosos. Quieren el orden puro: no perdón sino justa recompensa, no esperanza sino seguridad...Les falta la humildad esencial para el amor, la humildad de recibir dones más allá de su actuar y merecer. El corazón del hombre
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Cuando habla la Iglesia mucha gente sólo conserva en la memoria alguna prohibición moral -casi siempre relacionada con la sexualidad- y, por eso, le parece que la Iglesia sólo se ocupa de juzgar y de restringir la vida. Tal vez se haya dicho demasiado, y
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El amor engloba la existencia entera y en todas sus dimensiones, incluido también el tiempo. No podría ser de otra manera, puesto que su promesa apunta a lo definitivo: el amor tiende a la eternidad
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La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público. Y, al hacerlo, no sólo debe defender la tierra, el agua y el aire como dones de la creación que pertenecen a todos. Debe proteger sobre todo al hombre contra la
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La creación no es una realidad neutral, mera materia que se puede utilizar indiferentemente siguiendo el instinto humano. Más bien forma parte del plan bondadoso de Dios, por el que todos nosotros estamos llamados a ser hijos e hijas en el Hijo unigénito
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La indisolubilidad del matrimonio a la larga es tan imposible fuera de la fe como necesaria dentro de ella
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La unidad, lo definitivo y la indivisibilidad del amor entre el hombre y la mujer, en último término sólo pueden realizarse y comprenderse en la fe en la unidad e indivisibilidad del amor de Dios