El arbitro considera la equidad, el juez la ley.
Frases célebres sobre: ida. [Página 612]
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La ciudad... surgió por causa de las necesidades de la vida, pero existe ahora para vivir bien.
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Difieren mucho las vidas de los hombres.
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Ahora bien, si lo incorruptible y lo ingenerable no se implican mutuamente, no habrá ninguna necesidad de que lo ingenerable ni lo incorruptible sean eternos.
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Seamos con nuestras vidas como arqueros que tienen un blanco.
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Entre dos cosas que nos son queridas, la amistad y la verdad, es una obligación sagrada dar la preferencia a la verdad.
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Las virtudes más grandes son aquellas que más utilidad reportan a otras personas.
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Demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad.
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Si las acciones humanas pueden ser nobles, vergonzosas o indiferentes, lo mismo ocurre con los placeres correspondientes. Hay placeres que derivan de actividades nobles, y otros de vergonzoso origen.
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Mercaderes e industriales no deben ser admitidos a la ciudanía, porque su género de vida es abyecto y contrario a la virtud.
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Mercaderes e industriales no deben ser admitidos a la ciudadanía, porque su género de vida es abyecto y contrario a la virtud.
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Todos los hombres desean por naturaleza saber. Así lo indica el amor a los sentidos; pues, al margen de su utilidad, son amados a causa de sí mismos, y el que más de todos el de la vista.
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La juventud ama el honor y la victoria más que el dinero. En realidad, apenas se preocupa de éste, porque todavía no ha aprendido lo que significa carecer de él.
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En las adversidades sale a la luz la vitud.
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La felicidad es para aquellos que se bastan a sí mismos.
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El carácter es aquello que revela la finalidad moral, poniendo de manifiesto la clase de cosas que un hombre prefiere o evita.
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Si los ciudadanos practicaran la amistad entre ellos, no tendrían necesidad de la justicia.
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La juventud se engaña fácilmente porque la esperanza hace rápida presa de ella.
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La verdadera felicidad proviene de la posesión de sabiduría y virtud, y no de la posesión de bienes externos.
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También hay, por efecto natural y para conservación de las especies, un ser que manda y otro que obedece; el que por su inteligencia es capaz de previsión, ése tiene naturalmente la autoridad y el mando; el que sólo posee la fuerza corporal para la ejecuc