No tengo derecho a decir o hacer nada que disminuya a un hombre ante sí mismo. Lo que importa no es lo que yo pienso de él, sino lo que él piensa de sí mismo. Herir a un hombre en su dignidad es un crimen
Frases célebres sobre: ida. [Página 658]
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Mucha gente deseosa de alcanzar la inmortalidad no sabe qué hacer en una tarde lluviosa de domingo.
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El hombre tarda dos años en aprender a hablar. Y el resto de su vida para aprender a callar.
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El amor es el poder iniciador de la vida; la pasión posibilita su permanencia.
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Lo peor de la ignorancia..es que.. a medida que se prolonga, adquiere confianza.
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La felicidad siempre viaja de incógnito. Sólo después que ha pasado, sabemos de ella.
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Detrás de cada hombre con éxito hay una mujer sorprendida.
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Lo que más necesitan las democracias es que los electores acudan a votar con la misma profusión con que se presentan los candidatos.
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Tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre.
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No importa lo llena que esté nuestra vida; siempre habrá espacio para una cerveza.
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Mi complejo de superioridad es mejor que el tuyo.
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Cuando las mujeres dicen que a su marido se les ha enfriado la pasión en realidad es que están cansados de que sus iniciativas sean constantemente rechazadas.
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La educación es algo que recibimos cuando nuestro padre nos manda a la universidad, pero no estará completa mientras no mandemos allí a nuestro propio hijo.
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Con la vida debemos hacer lo que haríamos con una mujer coqueta y veleidosa: no amarla demasiado para no sufrir desengaños.
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Mejor ser un anónimo único que una celebridad común.
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La costumbre es esa tiranía a la que nos sometemos por comodidad.
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La vida es un gran libro que encierra dura y complicada enseñanza y que, generalmente, se termina de leer sin haberlo comprendido.
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Nuestra vida se ha convertido en un negocio para las compañías de seguros y nuestra muerte en otro para los servicios funerarios.
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La ociosidad es madre de la vida padre.
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Un idealista auténtico nunca olvida la realidad de la vida cotidiana.