Para triunfar es necesario, más que nada, tener sentido común.
Frases célebres sobre: ido. [Página 319]
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A la mayor parte de los que no quieren ser oprimidos no les disgustaría ser opresores.
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Una gran reputación es un gran ruido: cuando más aumenta, más se extiende; caen las leyes, las naciones, los monumentos; todo se desmorona. Pero el ruido subsiste.
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La mayor parte de aquellos que no quieren ser oprimidos, quieren ser opresores.
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Las mujeres y los idiotas necesitan diez horas de sueño, los heridos ocho y los hombres seis
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Los catalanes son franceses confundidos
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Usualmente me encuentro con la siguiente situación: con sabios que aún buscan la sabiduría y el saber y con estúpidos que creen haberla encontrado.
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El divorcio es completamente desventajoso para las mujeres. Un hombre puede haber tenido varias esposas sin mostrar señales de ello, mientras que la mujer que se ha casado varias veces se marchita por completo.
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Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender.
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Muchas palabras han recorrido un largo camino a pie antes de conseguir sus alas.
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La bala que me ha de matar aún no ha sido fundida
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Es lo que siempre ha temido la iglesia, si olvidas la idea de Dios y crees en ti mismo, el mundo se acaba
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Cuando lo quieres, se va demasiado rápido. Cuando lo odias, parece durar hasta el último momento
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La guerra de la cristiandad contra el diablo siempre ha sido una pelea contra los instintos más naturales del hombre y una negación del hombre como miembro del reino animal. La idea del cielo es sólo la forma Cristiana de crear un infierno en la tierra
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Cualquiera sin sentido del humor es una parodia de sí mismo
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Los maridos no son nunca amantes tan maravillosos como cuando están traicionando a su mujer.
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Aún en el sueño más profundo, saber que eres tú. Y más aún: oír el sonido de tu corazón. Y besarlo.
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Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.
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Señor presidente del Gobierno, señoras y señores diputados... Bien. Han sido... Risas. Aplausos. Alguien grita: '¡Mariano, tonto!' No me refería a ninguno de ustedes, no sé por qué aplauden.
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Día a día, la figura de Su Majestad el Rey se ha convertido en pieza insustituible en la vigencia cotidiana de la normalidad institucional