El que promete dudosa salud al afligido, se la niega.
Frases célebres sobre: ido. [Página 568]
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Tanto más crece el esfuerzo, cuanto más consideramos la grandeza de lo emprendido.
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Cruel es quien al afligido reprende.
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Hay que limpiar la mente de prejuicios y de imágenes ajenas hacer el firme propósito de ver y juzgar por nosotros mismos, como si el objeto hubiera sido creado expresamente para regalo y deleite de nuestro intelecto.
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La gloria, en verdad, no es otra cosa que un olvido aplazado.
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Evita los amigos y protectores ricos y necios. A poco que los trates, te verás convertido en su amanuense o en su lacayo
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La amistad repugna la pobreza y el dolor, como la planta la oscuridad y el aire enrarecido. Si deseas conservar amigos, ocúltales tus penurias y pesadumbres
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Como hay talentos por el estudio, hay tontos entontecidos por desuso
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En cuanto el alma pierde la aureola juvenil, los generosos torneos por el aplauso son sustituidos por las egoístas competencias por el dinero.
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Al tratar de la vida feliz, no debes nunca contestarme como en la elecciones: este partido parece tener mayoría, pues por esto mismo, es el peor.
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En otros tiempos se limitaban a alimentar al cuerpo como a un servidor; hoy se le sirve como a un amo.
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Tenemos demasiados intelectuales que tienen miedo de usar la pistola de sentido común.
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La razón trata de decidir lo que es justo. La cólera trata de que sea justo todo lo que ella ha decidido
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No hay, en mi dictamen, hombre que aprecie más la virtud y la siga con más gusto, que el que por no hacer traición a su conciencia, ha perdido la reputacion de hombre de bien.
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El tiempo ha puesto muchas veces remedio a aquello que no ha podido ponérselo la razón
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¡Qué bonito es morirse un día tan blanco! Es verdad que esta blancura me presagia el perdón de Dios, y me recuerda que nada en la vida ha podido romper la verdadera pureza de mi alma.
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Aquel a quien el crimen es beneficioso es el que lo ha cometido.
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Forzosamente debe temer a muchos quien es temido por muchos.
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Los espíritus fuertes disfrutan de las adversidades como los soldados intrépidos triunfan en las guerras.
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Nadie disfruta de un bien adquirido con ansia: mientras piensa en acrecentarlo, olvida su uso.