La verdad es a veces demasiado sencilla para encontrar crédito
Frases célebres sobre: ill. [Página 65]
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¡Nunca es más grande el hombre que de rodillas!
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Mejor a Dios te elevas cuando te humillas.
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Nuestro ideal no llega a las estrellas, es sereno, sencillo; quisiéramos hacer miel como abejas, o tener dulce voz o fuerte grito, o fácil caminar sobre las hierbas o senos donde mamen nuestros hijos
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La artilleria convierte en un espectaculo lo que hubiese sido una simple batalla
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Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho. Si digo manzana no es la maravilla innombrable que enamora el verano, si digo árbol apenas me acerco a lo que saben las aves, el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro.
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Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, existen millones de caricias que construyen la vida.
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Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruya hay millones de caricias que alimenta a la vida.
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Y con el rosa de Romeo y Julieta iré a Santiago. Mar de papel y plata de monedas iré a Santiago. ¡Oh Cuba! ¡Oh ritmo de semillas secas!
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..los amputados sienten dolores, calambres, cosquillas, en la pierna que ya no tienen. Así se sentía ella sin él, sintiéndolo estar donde ya no estaba.
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En serio, terminó con el alma: no te vayas a morir sin probar la maravilla de tirar con amor.
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La experiencia es como un billete de lotería comprado después del sorteo. No creo en ella.
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El cielo sombrío, el suelo cubierto de nieve más brillante aún por contraste con ese cielo sombrío, ya no hay mirlos, ya no hay gorriones, la nieve ha absorbido toda idea y todo sentido.
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En lo tocante a la ciencia, la autoridad de un millar no es superior al humilde razonamiento de una sola persona.
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El cuchillo sueña rojo. En las frías estrías de rifle del hambre no se abre ala alguna.
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El ritmo glorioso en el cuerpo, como si tu corazón fuera un brillante pez de plata luchando por liberarse.
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Sudo me acuerpo miro hacia el vértigo y trato de no mirar. Asciendo, asciendo hacia la flor Y cuando allí está la arranco y la guardo en mi bolsillo como esperanza, luego viene el descenso ¿Quién se merece la flor? ¿Qué hombre la merece?
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Hoy en día, la historia avanza muy deprisa y los héroes y los villanos intercambian sus papeles constantemente.
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Dónde el sueño cumplido y dónde el loco amor que todos o que algunos siempre tras la serena máscara pedimos de rodillas.
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A orillas del amor, del mar, de la mañana, en la arena caliente, temblante de blancura, cada uno es un fruto madurando su muerte.