Cada uno de nosotros tiene un día, más o menos triste, más o menos lejano, en que, por fin, debe aceptar que es un hombre.
Frases célebres sobre: jan. [Página 38]
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Los médicos dejan morir, los charlatanes matan
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Las tonterías dejan de serlo cuando son realizadas de forma atrevida por gente con sensibilidad.
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Tom Lefroy: Baila usted con pasión. Jane Austen: Ninguna mujer sensata demostraría pasión si pretendiera atraer a un marido. Tom Lefroy: O resistirse a un amante.
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En España, la carrera de un creador es la imagen de alguien que está en el agua y se esfuerza por salir mientras algunos le empujan hacia abajo.
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El mejor trabajo en equipo viene de los hombres que están trabajando independientemente hacia una meta al unísono.
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Del sufrimiento han emergido las almas más fuertes. Los caracteres más fuertes se forjan a base de cicatrices
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Los escritores no te dejan copiar su estilo, si acaso su libertad.
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Los espíritus melancólicos reposan al reunirse con otros espíritus afines. Se unen afectuosamente, como un extranjero al ver a un compatriota suyo en tierras lejanas. Los corazones que se unen por la tristeza no serán separados por la gloria de la felicid
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Todo aquello que logran o dejan de lograr en su vida, es el resultado directo de sus pensamientos.
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Si no puedes trabajar con amor sino sólo con desgana, mejor será que abandones el trabajo y te sientes a la puerta del templo a recibir limosna de los que trabajan con alegría.
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Corderos desfigurados reflejan en sus ojos las vueltas de las estrellas y los viejos molinos.
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Me levanté por la mañana con dolor de cabeza. Las emociones de la víspera estaban lejanas. En su lugar vino una perplejidad penosa y una tristeza que antes no había conocido. Era como si algo muriese en mí.
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El viento tiritaba impaciente en los árboles oscuros, y en algún lugar de la lejanía, detrás del horizonte, murmuraba en voz baja, enfadado, el trueno.
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Un pariente pobre es siempre un pariente lejano.
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Prefiero los malvados a los imbéciles. Aquéllos, al menos, dejan algún respiro.
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Al cabo de un tiempo de estar trabajando en un lienzo, puedo sentir cómo me estoy empezando a enamorar, con el amor que nace de la comprensión lenta.
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El hombre que se complace en afligir a otro su semejante no puede menos que tener un alma ruín y un corazón protervo.
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Las mujeres saben muy bien aprovecharse de esta loca pasión, y tratan de dominar a semejantes maridos de mantequilla.
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... el miserable trae en su misma miseria una carta de recomendación de Dios para su semjantes.