Cuando Galileo era joven, siendo estudiante en Pisa, se dio cuenta un día durante la misa que una lámpara colgada del techo se balanceaba adelante y atrás, y se convenció a sí mismo, midiendo su pulso, que la duración de las oscilaciones era independiente
Frases célebres sobre: leo. [Página 8]
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Leo: Y nadie puede decir: Jesús es Señor, sino por obra del Espíritu Santo”. Y es verdad: yo no puedo decirle señor, porque esto no me dice nada. Podría llamarlo el modelo o aún Dios; o, mejor dicho, puedo entender que se lo llame así; pero no puedo enunc
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La hegemonía se mueve en la tensión entre el núcleo irradiador y la seducción de los sectores aliados laterales. Afirmación - apertura.
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La lucha y desesperación por conseguir un empleo público, buscado una forma de vivir sin trabajar, probará finalmente la fortaleza de nuestras instituciones.
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Es la capacidad seno de la prudencia, sin la cual ni el empleo, ni el ejercicio, ni los años, sacan jamás maestros.
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Añade el hombre conocimientos a conocimientos: nunca el saber es bastante. Si tanto es uno más hombre cuanto más sabe, el más noble empleo será el aprender.
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Aunque era cierto que la gente cambiaba de la infancia a la edad adulta, existía, pese a todo, un núcleo invariable.
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La imagen de víctimas que algunas personas tienen de sí mismas es tan fuerte que se convierte en el núcleo central de su ego. El resentimiento y los agravios forman parte esencial de su sentido del yo.
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Nunca releo mis libros, porque me da miedo.
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No digas que te falta tiempo, tienes exactamente el mismo numero de horas al día que las que recibieron Helen Keller, Luis Pasteur, Miguel Ángel, la Madre Teresa de Calcuta, Leonardo Da Vinci y Albert Einstein.
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Supongo que cuanto más rápido pedaleo, más rápido puedo retirarme
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El verdever el todo ver quizás en libre aleo el ser el puro ser sin hojas ya sin costas ni ondas locas ni recontras sólo su ámbito solo recién quizás recién entonces.
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Con petróleo, con hierba, vamos a seguir trabajando incansablemente por la Argentina que él soñó
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Como en un libro abierto leo de tus pupilas en el fondo.
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Siempre leo todas las cartas que las fans me envían. Muchas envían golosinas, pero no estoy autorizado a comer. Mi mamá teme que puedan tener algo venenoso en ellas.
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Leonardo da Vinci me aburre; tenía que haberse limitado a sus máquinas voladoras
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Es la hora en que me quedo solo y, mientras los demás duermen, abro el cajón donde guardo mis tesoros. Contemplo tus zapatillas, el pañuelo, tus cabellos, el retrato, releo tus cartas y aspiro tu perfume almizclado. ¡Si supieras lo que siento!
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Yo a los poemas los espero. Y eso es para mí estar sentado en este escritorio. Escucho música, leo, hablo con la gente, pero este es mi lugar donde esperar a la poesía, para que cuando venga me encuentre atento
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No temas que te hagan daño mis fieras desolaciones: como Pedro el Ermitaño, ¡jugarás como los leones!
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El núcleo de mi teoría discursiva de la verdad puede formularse por medio de tres conceptos básicos: condiciones de validez, pretensiones de validez y redención de una pretensión de validez