¿Cómo ha ido todo? ¿Me has echado de menos? Sabes, anoche apareciste en mis sueños, llevabas menos ropa.
Frases célebres sobre: llevab. [Página 3]
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Parece ser que el inventor de la cornamusa se inspiró ante la visión de un hombre que llevaba bajo el brazo un cerdo furibundo y asmático. Desgraciadamente el sonido creado por el hombre nunca ha obtenido la pureza del sonido obtenido por el animal
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Yo llevaba en el corazón el deseo de hacer el bien, y nada más.
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En la oscuridad te llamé, todo era silencio y una brisa que se llevaba la cortina. En el cielo apagado una estrella ardía, una estrella partía, una estrella moría.
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La iglesia se había convertido en una tumba donde cuarenta y siete cadáveres reducidos a piel y manchas llevaban cinco años tirados en el suelo de hormigón, aunque no en el mismo lugar donde los habían matado con Kalashnikovs o a machetazos.
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En sus viajes de conquista a través del mundo, los árabes, deseosos de crearse una patria en todas las comarcas a donde les llevaba el amor de conquista y el fanatismo de la fe, intentaron crear por doquier pasaban pequeños oasis.
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Me parezco al que llevaba el ladrillo consigo para mostrar al mundo cómo era su casa.
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Entre los argentinos es muy popular la idea de que el mundo viva en una paz duradera. Por eso acogieron con tanto afecto y calor a los ajedrecistas soviéticos, porque vieron en ellos a emisarios de la paz que les llevaban las aspiraciones antibélicas del
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Estaba guapísima. De verdad. Llevaba un abrigo negro y una especie de boina del mismo color. No solía ponerse nunca sombrero pero aquella gorra le sentaba estupendamente. En el momento en que la vi me entraron ganas de casarme con ella. Estoy loco de rema
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El patrón llevaba siempre encima una pistola cargada. A veces, sin motivo alguno, mientras todos trabajaban, disparaba a una gaviota o a alguna parte del barco porque sí, como medida disuasoria. Miraba a los sorprendidos pescadores y sonreía satisfecho. D
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Esperaba la muerte con una dulce esperanza. Como he mencionado más de una vez, el futuro presentaba una carga pesada para mí. Desde el principio me oprimía la idea de vida con todos los deberes que conllevaba.
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Al frente de la pequeña columna iba un SS que, como buen alemán, amaba a los niños, incluso cuando estaba a punto de verlos en camino hacia el otro mundo. Sentía especial aprecio por un muchacho de doce años, violinista, que llevaba su instrumento bajo el
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Un paisaje me llevaba a otro; la cima de una colina, a otra cercana, en la mitad del condado, y ya que mi respuesta no podía ser más que la de mover una palanca, dejé que el condado fluyera bajo mis ruedas.
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¿Qué hacer? Si yo abandonaba a Allí en el bosque, lo devorarían las fieras, las hormigas gigantes, los buitres. Si lo llevaba conmigo, me infectaba, si ya no lo estaba. ¿Qué hacer? Allí estaba perdido, y yo también, quizá, estaba perdido.
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Mi futura suegra escupía veneno. Sus ímpetus llevaban un ritmo mental sumamente curioso, pues oscilaban entre el homicidio compuesto y el asesinato triple. Al mismo tiempo que me sonreía con las mandíbulas, me daba puñaladas con los ojos.