Detesto más las malas máximas que las malas acciones.
Frases célebres sobre: mal. [Página 151]
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Los remordimientos se adormencen en la prosperidad y se agudizan en los malos tiempos.
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Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan.
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Al salir de ciertas bocas, la misma verdad tiene mal olor.
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No hacer el bien ya es un mal muy grande.
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Entre todos los animales, los Hombres son los menos aptos para vivir en rebaño. Si fueran apiñados como las ovejas perecerían en corto tiempo. El aliento del Hombre es fatal para sus semejantes.
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No hay ricos malos. Hay ricos y eso es todo.
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Los animales tienen corazón y pasiones, pero la santa imagen de lo honesto y de lo bello sólo puede tener cabida en el corazón humano.
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El primer paso hacia el bien es no hacer el mal
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La mujer está más maltratada por la civilización que por la naturaleza.
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El hombre es, de todos los animales, el menos capaz de vivir en rebaño
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Lo malo no es el hombre, es la sociedad, pues está hecha para que el hombre caiga
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Lo más aburrido del mal es que a uno lo acostumbra.
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Nunca las noticias son malas para los elegidos de Dios.
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Lo más desagradable del mal es que a uno lo acostumbra
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No se puede vencer el mal sino con otro mal.
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Si el hombre no debe ahogar sus sentimientos, tendrá entonces que practicar la amabilidad hacia los animales, ya que aquel que es cruel con los animales se vuelve tosco en su trato con los hombres. Se puede juzgar el corazón de un hombre por su trato a lo
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Si a un historiador su metodología le suministra una mala reconstrucción racional, puede, o bien distorsionar la historia de modo que coincida con su reconstrucción racional, o decidir que la historia de la ciencia es muy irracional.
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Conocí el bien y el mal, pecado y virtud, justicia e infamia; juzgué y fui juzgado, pasé por el nacimiento y la muerte, por la alegría y el dolor, el cielo y el infierno; y al fin reconocí que yo estoy en todo y todo está en mi
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Todos los deseos del hombre son formales libertad y poder o materiales referentes a un objeto, deseos de opinión o de goces, o bien, finalmente, se refieren a la mera duración de ambos, como elemento de la felicidad.