Para la codicia nada es sagrado. Si el Ave Fénix cayerá en sus manos, se la comiera o la vendiera
Frases célebres sobre: mano. [Página 68]
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Todo fenómeno humano ha de juzgarse en sus condiciones de lugar y tiempo. Lo que hoy es cierto, mañana puede ser total y absolutamente incierto; lo que es cierto aquí, puede ser total y absolutamente incierto allá.
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Pareciera que se ha instalado todo un sistema para recortarnos el espíritu, para convertirnos en tierra fértil de autoritarismos. Y hay una especie de acostumbramiento, que es lo peor que le puede pasar al ser humano: al terrorismo, al genocidio por hambr
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En las manos del ocio, un breve tiempo abriste tu ala blanca, pregonando el lejano país donde se oculta la oriental primavera.
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Caída su lumbre en el corazón de quien la escucha, ¿qué queda en aquel que vio fluir de su mano la chispa de los grandes designios?
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Lo extraño mucho verdaderamente, sus ojos se llenaban a veces de desierto pero sabía callar como un hermano cuando emocionado, emocionado, yo le hablaba de Garlitos Gardel.
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Muchos humanos son importantes. silla mediante, látigo en mano
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Yo no tendría ningún interés en escribir si supiera de antemano lo que va a pasar en mis cuentos.
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Si el ser humano pudiera entenderlo todo, seríamos tan estúpidos que entonces no lo entenderíamos.
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Si a un oso panda ayudas, él te dará la mano
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¡Tiembla, desorbitado hipócrita, inhumano parricida, incestuoso violador! ¡Tiembla ante la magnitud de tus crímenes! ¡Y tú eras el que se consideraba a prueba contra las tentaciones, absuelto de las fragilidades humanas y libre de los errores y el vicio!
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Cuando tengo la pintura en las manos... es la vida y yo, yo y la vida.
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Cuando pongo mis manos en los materiales de pintura no maldigo la pintura de otros pintores... Cada generación debe comenzar de nuevo.
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Ella me escuchaba con ansia; parecía devorar mis palabras mientras yo hablaba elogiosamente de ti y sus ojos me agradecían mi cariño hacia su hermano. Por último, mis constantes e incansables atenciones me conquistaron su corazón y con dificultad logré ob
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Ahora cada vida era una piedra preciosa, cada aliento humano encerraba mucho más valor que la más hermosa de las joyas talladas, y la disminución de almas que se producía día a día, hora a hora, sumía los corazones en la más profunda tristeza.
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Mi deseo por ti calienta una baya verde en la palma de mi mano.
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Mi amor, mi amor... En la palma de mi mano agraces bayas.
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El sueño en el cual me sumí me recuperó; y, al despertar, sentí de nuevo como si perteneciera a una raza de seres humanos como yo.
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Los hombres necesitan hasta tal punto aferrarse a algo que son capaces de plantar las manos sobre una lanza envenenada.
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En la palma de la mano una luciérnaga. ¡Ah! Su frío reflejo.