Si un marinero es mar, rubio mar amoroso cuya presencia es cántico, no quiero la cuidad hecha de sueños grises; quiero sólo ir al mar donde me anegue, barca sin norte, cuerpo sin norte hundirme en su luz rubia.
Frases célebres sobre: mari. [Página 14]
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Hay cierta magia en las palabras seda y encaje, ¿No es cierto? -dijo la tía-. Su sonido me hace sentir como si estuviera preparándome para un baile. Y seda amarilla; me hace pensar en un vestido hecho con rayos de sol. Siempre soñé con tener un vestido de
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Después de todo le había dicho Ana a Marilla una vez, creo que los días más hermosos y dulces no son aquellos en los que ocurren cosas espléndidas, maravillosas o excitantes, sino simplemente los que nos traen pequeños placeres sucesiva y suavemente, c
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Desde luego que es un riesgo casarse con alguien concedió Charlotta IV; pero una vez que está hecho, hay muchas cosas peores que el marido.
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Ella anuda hilos entre los hombres y lleva de aquí para allá la mariposa profunda, ala del paisaje y del alma de un país, con su polen...
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Las actividades industriales de la Nación han de ser desarrolladas racionalmente y en particular aquellas que posibiliten el máximo aprovechamiento de los recursos naturales y de la producción primaria en condiciones estables de eficiencia técnica y econó
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Marido en el demonio;
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Mariposas que nunca serán llevados por el viento otoñal los tristes gusanos de la mostaza.
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A cada soplo del viento la mariposa cambia de lugar en el sauce.
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En néctar de orquídeas la mariposa perfuma sus alas.
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Los pétalos de la rosa amarilla. ¿Tiemblan y caen al ruido de los torrentes de agua?
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A una amapola deja sus alas la mariposa como recuerdo.
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Los puertos de las desoladas villas marineras del oeste de Irlanda estaban llenos de naves de todos los tamaños, desde el buque de guerra hasta la pequeña barca de pescadores, que, varada sin tripulación, se pudría a la orilla del mar.
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Como compañero Solicito a la mariposa partir de viaje.
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No acariciés jamás a vuestro marido en forma insistente sino cuando sintáis deseo de engañarlo.
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Durmiendo sobre la piedra mariposa, ¿Sueñas tú de mí el infortunio?
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Si alguna vez, sin embargo, sois descubiertas hasta el punto de no poder negar vuestra conducta adúltera, jurad que sentís remordimientos y redoblar las atenciones y los mimos a vuestro marido.
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Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días.
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Cuando un marido y una mujer se comprenden, sólo el diablo sabe quién comprende a quién.
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Un buen marido nunca es el primero en dormirse por la noche ni el último en despertarse por la mañana.