El alcohol suplió la función que no tuvo Dios, también tuvo la de matarme, la de matar.
Frases célebres sobre: matarme.
Hay un total de 21 freses célebres sobre "matarme" este sitio web.
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Sé que vienes a matarme. Dispara cobarde. Solo vas a matar a un hombre.
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Sé que vienes a matarme. Dispara, cobarde, que solamente vas a matar a un hombre.
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Soy una persona honesta, el mismo Nicolás me ha llamado para matarme, no, no dejaré de ser honesto.
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Soy católico. No puedo cometer suicidio, pero planeo beber hasta matarme.
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Mi padre es una prisión, mi madre un sistema, soy lo que ustedes me hicieron. Los miro y me digo: ustedes quieren matarme y yo ya estoy muerto. Toda mi vida estuve muerto.
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Yo no estoy aún con la suficiente vida para saber cómo matarme.
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Puede usted decir si llegasen a matarme que perdono y bendigo a quienes lo hagan. Ojalá si, se convencieran que perderán su tiempo. Un Obispo morirá pero la Iglesia de Dios, que es el pueblo, no perecerá jamás. ibid.
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Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren.
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¡Deja de enviar a gente a matarme! Ya hemos capturado a cinco de ellos, uno de ellos con una bomba y otro con un rifle ... Si usted no deja de enviar asesinos, voy a enviar de una manera muy rápida un trabajo a Moscú y desde luego no tendré que enviar a o
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Pez, vas a morir de todos modos, ¿Tienes que matarme también a mí?
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Todos pueden matarme, pero no todos pueden herirme.
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Lo mío es querer matarme y matar,esa es mi sensación, en el fondo de la botella solo pienso en llevarme unos cuantos conmigo
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Podrán golpearme, romperme los huesos, matarme, tendrán mi cádaver, pero no mi obediencia
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Algún día, pronto, una de mis vidas va a intentar matarme y lo va a lograr.
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En algún momento consideré el suicidio, pero no les daría el gusto de matarme.
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Mi misión es matar el tiempo y la de éste matarme a su vez. Se está bien entre asesinos.
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Mi misión es matar el tiempo, y la del tiempo es matarme en su turno a mí, Qué cómodo se encuentra uno entre asesinos.
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¿Puede haber algo más ridículo que la pretensión de que un hombre tenga derecho a matarme porque habita al otro lado del agua y su príncipe tiene una querella con el mío aunque yo no la tenga con él?
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Yo ahora era libre, podía hacer lo que se me antojara...Matarme si quería...Pero eso era algo ridículo...Y yo...Yo tenía necesidad de hacer algo hermosamente serio, bellamente serio: adorar a la vida.