Es un desatino, y hasta resulta perjudicial observar ininterrumpidamente las cotizaciones, calcular cuánto se ha perdido o se ha ganado. Cuando se está convencido de la certeza de la inversión realizada, hay que permanecerle fiel, ser firme, duro y tener
Frases célebres sobre: men. [Página 624]
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En la Bolsa una verdad a medias es una mentira completa
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No basta un gran amor para retener eternamente a la persona que se ama, si al mismo tiempo no llenamos su existencia de un rico contenido, incesantemente renovado
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La memoria es un gran artista: hace de la propia vida una obra de arte y un documento falso
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Una ilusión eterna, o por lo menos que renace a menudo en el alma humana, está muy cerca de ser una realidad.
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Precisamente porque el destino es inmutable, la suerte depende de nosotros mismos
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Habría querido terminar mi diario sin la confesión de un amor prohibido. Por lo menos, quería que mi amor incestuoso quedara sin escribir.
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No estoy borracho dijo él, riendo pero me he emborrachado tan a menudo que, por lo visto, me han quedado manos temblorosas para toda la vida.
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Era inevitable. No podía eliminar mi diario cuando alcanzaba el clímax de mi vida, en el preciso momento en que más lo necesitaba para conservar mi sinceridad, por grande que fuera mi crimen.
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La mujer obedece ciegamente al que se apodera de sus sentidos.
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De todos los vicios que pueden malograr a un estadista, la virtud es la más funesta: empuja al crimen.
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La Mente gobierna todas las cosas que tienen vida, tanto las más grandes como las más pequeñas.
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Existe en todos nosotros un fondo de humanidad mucho menos variable de lo que se cree.
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La moral descansa naturalmente en el sentimiento.
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Afortunadamente, no tenemos por qué parecernos a nuestros retratos.
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No se ama verdaderamente sino cuando se ama sin razón
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Ateniéndonos a la costumbre pasaremos generalmente por hombres honrados, porque se toma por hombres honrados a los que lo hacen todo igual que los demás.
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Comprendí que la sed de disfrutar que nace en cada momento de voluptuosidad, se anticipa al gozo, de la misma manera como existen respuestas listas para cualquier pregunta.
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Todo en mí se abre, se asombra; me late el corazón; una sobreabundancia de vida me sube a la garganta como un sollozo. Ya no sé nada; es una vehemencia sin recuerdos y sin arrugas.
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No hemos de gozar con mayor deleite las cosas que nos han costado caras, ni con menos las que no nos han costado nada.