No sólo se ataca por hacer daño alguno, por vencerle, sino a veces por el mero deseo de adquirir conciencia de la propia fuerza
Frases célebres sobre: mer. [Página 143]
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Los nombres son lo primero que desaparece cuando se extingue el aliento y el corazón deja de latir. Los recuerdos permanecen en nosotros más que los nombres.
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El orden de castias, que es la ley suprema, dominante, es sólo la sanción de un orden natural, de una legalidad natural de primer rango sobre la que ningún capricho, ninguna idea moderna tiene poder.
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... el sacerdote domina merced al invento del pecado.
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Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer.
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En la mujer interesante, la belleza es secundaria, irrelevante y así mismo, indeseable. La belleza interesa en los primeros quince días; y muere enseguida, en un insoportable aburrimiento visual. Seria necesario que alguien fuese, de mujer en mujer, anunc
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-¿Es que la facultad de poder del artista no es la condición primera del arte?
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Mi destino quiere que yo haya de ser el primer hombre honesto.
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En mi país, primero vas a prisión y luego eres presidente
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-EL problema es que se perdió la condición primera de la educación.
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Yo soy el primer inmoralista
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Artículo quinto. — Comer en la misma mesa con un sacerdote le hace quedar a uno expulsado: con ello uno se excomulga a sí mismo de la sociedad honesta. El sacerdote es nuestro chandala — se le proscribirá, se lo hará morir de hambre, se lo echará a toda e
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Artículo sexto. — A la historia sagrada se la llamará con el nombre que merece, historia maldita; las palabras Dios, redentor, santo, se las empleará como insultos como divisas para los criminales.
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Qué me importa a mí el deplorable parloteo de las caóticas y planas cabezas norteamericanas.
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Dada en el día de la salvación en el día primero del año uno el 30 de septiembre de 1888 de la falsa cronología.
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Artículo primero. — Viciosa es toda especie de contranaturaleza. La especie más viciosa de hombre es el sacerdote: él enseña la contranaturaleza. Contra el sacerdote no se tienen razones, se tiene presidio.
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En aquel período de mi primera soledad ya había descubierto que lo que tenía que hacer era escribir. Raymond Quesear me lo había confirmado. El único principio de Raymond era este: Escribe, no hagas nada más
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En mi país, primero vas a prisión y luego sos presidente.
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¡En la silla del papa no estaban ya sentados la vieja corrupción, el peccatum originale, el cristianismo! ¡Sino la vida! ¡Sino el triunfo de la vida! ¡Sino el gran sí a todas las cosas elevadas, bellas, temerarias!. Y Lutero restauró de nuevo la Iglesia:
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Un hombre de Estado divide a los seres humanos en dos especies, primero instrumentos, segundo enemigos. Propiamente no hay para él, por tanto, más que una especie de seres humanos: enemigos.