Las pasiones engendran a menudo otras que son sus contrarias: la avaricia produce a veces la prodigalidad, y la prodigalidad la avaricia; a menudo somos firmes por ser débiles, y audaces por cobardía.
Frases célebres sobre: mos. [Página 340]
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Por mucho que nos esforcemos por cubrir las pasiones con apariencias de piedad y de honor, siempre se manifiestan a través de esos velos.
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A menudo nos avergonzaríamos de nuestras más bellas acciones si el mundo viera los motivos que las producen.
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Lo que se llama liberalidad no es por lo regular sino la vanidad de dar, vanidad que preferimos a lo que regalamos.
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Cuando nuestros vicios nos dejan nos halagamos con la idea de que los hemos dejado nosotros.
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El mayor esfuerzo de la amistad no es mostrar nuestros defectos al amigo, sino hacerle ver los suyos.
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No desearíamos muchas cosas tan ardientemente si entendiéramos bien lo que deseamos.
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Lo que a menudo nos impide abandonarnos a un vicio es que tenemos varios.
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Aconsejamos, pero no inspiramos conductas.
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A menudo creemos odiar la adulación, y lo que odiamos es la forma en que nos adulan.
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No tenemos bastante fuerza para seguir todas las indicaciones de nuestra razón.
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Si no tuviéramos orgullo no nos lamentaríamos del orgullo ajeno.
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En la adversidad de nuestros mejores amigos siempre hallamos algo que no nos desagrada del todo.
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Olvidamos nuestras faltas con mucha facilidad cuando sólo las conocemos nosotros.
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Un amigo verdadero es el más grande de todos los bienes y el que menos nos cuidamos de adquirir.
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Si no tuviéramos defectos, no hallaríamos tanto placer en resaltar los de los demás
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La pobreza espiritual produce la obstinación. No creemos fácilmente en lo que está más allá de lo que alcanzamos a ver.
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Si no tuviésemos defectos, no nos complaceríamos tanto en descubrirlos en los demás.
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Si tuviéramos suficiente voluntad, casi siempre tendríamos medios suficientes
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Más fácilmente resistimos a nuestras pasiones por su debilidad que por nuestra fuerza