De igual manera definiremos lo corruptible y lo incorruptible; en efecto, si una cosa previamente existente ya no existe o puede no existir, decimos que es corruptible, tanto si se destruye y cambia alguna vez como si no.
Frases célebres sobre: mos. [Página 368]
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Digamos ahora, exponiendo primeramente las dificultades que encierra, que no sólo es único el mundo, sino que es imposible que se formen varios, además de que es eterno, por ser indestructible e ingenerable.
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Seamos con nuestras vidas como arqueros que tienen un blanco.
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Además, es forzoso que todos los mundos estén formados por los mismos cuerpos, al ser semejantes por naturaleza.
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Todos los hombres desean por naturaleza saber. Así lo indica el amor a los sentidos; pues, al margen de su utilidad, son amados a causa de sí mismos, y el que más de todos el de la vista.
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Lo que aprendemos a hacer lo aprendemos haciendo.
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La felicidad es para aquellos que se bastan a sí mismos.
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Cuando se trata de juzgar el placer, los hombres somos jueces imparciales.
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Mis ojos, por haber sido puentes, son abismos.
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Las cadenas que más nos encadenan son las cadenas que hemos roto.
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En plena luz no somos ni una sombra.
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La felicidad está en los que se bastan a sí mismos.
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Es evidente, pues, a partir de lo dicho que fuera del universo no existe ni cabe que se genere la masa de ningún cuerpo; por consiguiente, la totalidad del mundo consta de toda la materia que le es propia; en efecto, vimos que su materia propia era el cue
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Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.
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En los Juegos Olímpicos no se corona a los más hermosos ni a los más fuertes, sino a los que compiten. También en la vida, los que actúan rectamente son quienes alcanzan el premio.
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Portémonos con los amigos como querríamos que ellos se portaran con nosotros
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Pequeño es aquel que para mostrarse, esconde.
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No hay que prestar atención a quienes nos aconsejan, so pretexto de que somos hombres, no pensar más que en las cosas humanas y, so pretexto de que somos mortales, renunciar a las cosas inmortales.
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Si tanto me alaban, será por alabarse a sí mismos, pues al alabarme dan a entender que me comprenden.
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Cuanto más nos inclina la naturaleza a los placeres, tanto más propensos somos a la licencia que a la decencia.